Posteriormente, con el advenimiento de la angioplastía
coronaria transluminal percutánea, Rentrop23
propone una clasificación más acuciosa y detallada, misma que resulta
semejante a la publicada por Arai92
en 1992 (Cuadro 12).
En la experiencia de Hamby, al realizar angiografías
coronarias a 1 000 enfermos, se observó circulación colateral coronaria
en 31.0, 55.6 y 74.7% de los pacientes con enfermedad de una, dos
y tres arterias coronarias, respectivamente.93
Por otro lado, en pacientes con enfermedad univascular, Miller94
encontró una incidencia de 53% de circulación colateral; mientras
que Martínez Ríos95 informa
una incidencia de 68% en este mismo grupo de pacientes, siendo de
54% en obstrucciones parciales y 82% en casos de obstrucción total
univascular coronaria.
En general, se acepta que la arteria coronaria
derecha es la que más frecuentemente recibe vasos colaterales. De
igual forma, otros investigadores han estado de acuerdo en que de
todas las arterias, la circunfleja es la menos favorecida por estas
vías alternas.96,97
Por último, cabe aclarar la importancia de la
cronología en la evaluación angiográfica de la circulación colateral
coronaria, ya que, si el paciente es estudiado en las dos primeras
semanas posteriores al infarto agudo del miocardio la evidencia
de circulación arterial coronaria será de 58% y en cambio, se observará
en 78% de los pacientes si el estudio se realiza después de tres
meses.
Restricciones en el estudio de la funcionalidad de la circulación
colateral coronaria
En términos generales, antes sólo se podía hacer un estudio coronariográfico
por paciente. Debido a que cada uno de estos pacientes estaba en
diferente momento de la evolución del infarto agudo del miocardio,
no se podía tomar a cada paciente como su propio control, ésto es,
no podía ni se debía repetir el estudio
|
coronariográfico,
según lo establecía en esa época la correcta práctica médica. Actualmente
entendemos que puede ser conveniente que el estudio coronariográfico
se efectúe en el mismo paciente en diferentes momentos de la evolución
de la oclusión arterial coronaria (del infarto agudo del miocardio),
ya que gracias a los adelantos tecnológicos es posible repetirlo
en varios momentos de la crisis isquémica sin mayores riesgos para
el enfermo.98
La cineangiocardiografía ha demostrado ser una
herramienta indispensable para la valoración de la circulación arterial
colateral coronaria. Aunque en un principio fue subjetiva y de difícil
interpretación, con el paso del tiempo se ha convertido en una técnica
más objetiva y generalizable, con parámetros de interpretación basados
en normas internacionales y además validada mediante la valoración
intraoperatoria del flujo sanguíneo a través de los verdaderos vasos
coronarios colaterales y el análisis de velocidad de flujo sanguíneo
a través de la circulación por arterias colaterales con Doppler
intracoronario.
Sin embargo, sigue vigente la restricción del
hecho conocido que la coronariografía permite visualizar únicamente
arterias colaterales epicárdicas de más de 100 micras. El corazón
humano posee vasos colaterales epicárdicos, intramiocárdicos y endocárdicos,
menores de 100 micras; quizá ésta sea la principal limitación ya
que no pueden ser visualizados. Indudablemente que las técnicas
de alta definición radiológica lo permitirán en un futuro muy próximo.
Finalmente, en cada grupo la variación del
tiempo de realización del estudio cinecoronariográfico es relativamente
amplio, dato que puede inclusive influir en el valor de la fracción
de expulsión del ventrículo izquierdo; principalmente en las fases
precoces del infarto del miocardio. En estos momentos ya conocemos
que el miocardio “aturdido” es una consecuencia de un problema metabólico
propiciado por la isquemia súbita.
|
|
En
general, se acepta que la arteria coronaria derecha es la que más
frecuentemente recibe vasos colaterales.
Sigue vigente la restricción del hecho conocido que la coronariografía
permite visualizar únicamente arterias colaterales epicárdicas
de más de 100 micra |