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Parte
de las ventajas indirectas de la medicina basada en la evidencia
es que nos permite un más claro análisis de la proporción
del beneficio y una más transparente base para el estudio
de los costos.
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Este estudio fue, como los otros, suspendido por el comité de ética
al mostrarse una reducción del 37% en los eventos clínicos con el
tratamiento.14
Con este estudio se muestra una diversidad de
individuos en relación a riesgo, a evidencia o no de enfermedad
y a diferentes niveles de colesterol (Fig.
4), y en el que el beneficio de alguna manera se muestra en
todos ellos. Ante estos hechos surge la disyuntiva sobre a quién
tratar y a quién no hacerlo para disminuir las cifras de colesterol.
La respuesta debe encontrarse en el equilibrio sobre el costo y
el beneficio de esta medida.
COSTO BENEFICIO DE LA PREVENCIÓN
Parte de las ventajas indirectas de la medicina basada en la evidencia
es que nos permite un más claro análisis de la proporción del beneficio
y una más transparente base para el estudio de los costos.15
El análisis y la vigilancia de las implicaciones económicas en la
atención toma importancia tanto en países desarrollados, ahora con
sistemas de salud socializados como en Europa o manejados por organismos
de administración privada como en Estados Unidos. En los países
en vías de desarrollo como son los latinoamericanos, su importancia
se reduce a la simple factibilidad. Corresponde al área de la economía
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social
y la fármaco-economía.
Es importante considerar, siempre que se
hace este tipo de análisis en relación con la prevención, no solamente
el costo del medicamento a largo plazo, sino también el costo eventual
de las complicaciones que se presentan con tal medida.
En general, la prevención secundaria en la cardiopatía
isquémica ha demostrado ser efectiva en estos términos. El número
establecido por los especialistas para justificar el tratamiento
de acuerdo con el riesgo es el aplicable a individuos con más de
10% de riesgo de un evento a 5 años. En los pacientes con mayor
riesgo, como los estudiados en el estudio 4S, a los 5 años, el 28%
de los asignados al grupo placebo tuvo un evento cardiovascular,
y fue necesario tratar a 12 pacientes para prevenir un evento (Cuadro
2). Para pacientes tipo CARE o LIPID con un menor riesgo, el grupo
placebo tuvo 13% de eventos a 5 años y es necesario tratar ahora
34 pacientes para prevenir un evento. Aun así los análisis de costo-beneficio
justifican la medida.15
Para prevención primaria el análisis es más complicado,
ya que si se toma a la población en general, el número de pacientes
a tratar es tan elevado, que no justifica el implementar un tratamiento
abierto en forma indiscriminada ni es sostenible por ningun sistema
de salud.
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