|
El
mecanismo por el cual las células de músculo liso
se transforman en células espumosas no se conoce.
|
|
Los
macrófagos secretan proteasas y partículas tóxicas
de oxígeno con lo que se producen lipoproteínas
anormales. Los macrófagos secretan también citocinas
que pueden estimular receptores de adhesión leucocitaria
en el endotelio que aumentan la actividad celular endotelial procoagulante,
los factores quimiotácticos de los monocitos y los factores
estimulantes e inhibidores del crecimiento. La acumulación
precoz de los macrófagos puede ser benéfica ya que,
en un principio puede limpiar la íntima de los
restos acumulados, aunque de persistir el proceso inflamatorio crónico
su efecto será perjudicial.
La lesión conocida como estría
grasa con el tiempo provoca la migración de células
de músculo liso de la capa media hacia la íntima y
facilita su proliferación. Este proceso es promovido por
los macrófagos en el que también colaboran el endotelio
y las células de músculo liso.22
Las células de músculo liso acumulan en la íntima
ésteres de colesterol y se convierten así en células
espumosas. Las células de músculo liso que no acumulan
lípidos, forman una base fibromuscular y modulan la formación
de la capa aterosclerosa al producir tejido conectivo como la colágena,
los proteoglicanos y la elastina, y también funcionan como
fibroblastos en la lesión aterosclerosa.
El mecanismo por el cual las células
de músculo liso se transforman en células espumosas
no se conoce ya que no tienen receptores para lipoproteínas
anormales, por lo que su inclusión lipídica parecería
ser secundaria a un proceso fagocítico, probablemente liberado
de las células espumosas de macrófagos necróticos.23
En la cápsula fibromuscular se observan linfocitos
T por lo que se infiere un mecanismo inmunológico. Cuando
la lesión aterosclerosa progresa, produce daño endotelial
consistente en la exposición de sitios de adhesión
y de agregación plaquetaria con la consiguiente formación
de pequeños trombos que se incorporan
|
a
la capa fibrosa, lo que propicia una mayor disminución de
la luz del vaso arterial al proliferar además un buen número
de células de músculo liso por el PDGF. Estas alteraciones
se manifiestan clínicamente con angina de pecho, aunque pueden
no dar síntomas si existe una suficiente circulación
colateral. Puede propiciar también, como se describe en otra
parte del capítulo, la aparición de un síndrome
coronario agudo, cuando el trombo es grande y ocluye el vaso en
su totalidad después de la ruptura de una placa vulnerable.24
LA ATEROSCLESIS COMO ENFERMEDAD INFLAMATORIA
Recientemente Ross describió a la aterosclerosis como una
enfermedad inflamatoria. 3
Señala el autor que al parecer existe previamente una disfunción
endotelial secundaria a la presencia de LDL modificada y
propiciada por la presencia de radicales libres en casos de tabaquismo,
por la diabetes, por alteraciones genéticas, por homocisteína
plasmática elevada, por infecciones debidas a virus del herpes
o por Chlamydia pneumoniae o por la asociación de
éstos u otros factores. Se produce por la inflamación
y por un engrosamiento de la pared vascular, pero sin cambios en
el diámetro de los vasos por un mecanismo vasodilatador compensatorio,
que se conoce como remodelación vascular.
Pocas veces existe granulocitosis en el proceso
aterogénico. Si la inflamación se mantiene, se produce
un aumento en el número de macrófagos y de linfocitos
cuya activación dentro de la lesión vascular libera
enzimas hidrolíticas, citocinas, factores de crecimiento
que inducen más daño y pueden producir necrosis focal.25
Es así que la migración mononuclear, la proliferación
de células musculares lisas y la formación de tejido
fibroso, provocan una lesión vascular en la cual se reconoce
un centro lipídico y necrosis tisular, cubierto por una capa
fibrosa, que se considera como una lesión avanzada o complicada.
|