|
El
papel de la trombina en la génesis de la aterosclerosis es
más complicado que el de la plaqueta y aún no es bien
entendido.
|
|
Posteriormente
Hand y Chandler3 reafirmaron
la importancia de estas células anucleares cuando en un modelo de
aterosclerosis en conejos, informaron que las plaquetas fagocitadas
podrían servir como recurso de lípidos en la formación de las estrías
grasas. Esta observación fue confirmada más recientemente por Kruth,14
al apoyar la idea que las plaquetas daban lugar a la formación de
células espumosas (“foam cells”) en cultivos de células musculares
lisas de la aorta. Más tarde Mendelsohn y Loscalzo15
descubrieron el papel de las plaquetas como donadoras de colesterol
para las células mononucleares y demostraron que en ausencia de
cualquier otro recurso de aquél, los agregados de plaquetas con
colágena producían partículas ricas en lípidos, las cuales son “engullidas”
ávidamente por monocitos/macrófagos en cultivos de tejidos, que
cuando se les provee de ácidos grasos (oleato), el colesterol se
esterifica y se induce así la formación de las células espumosas.
Se ha visto, por otro lado, que la depleción
de plaquetas causa una reducción en la respuesta mitogénica en la
pared del vaso después de una lesión mecánica,16
ésto generado presumiblemente por la reducción en la liberación
local de citocinas y factores de crecimiento (que incluyen al factor
de crecimiento derivado de las plaquetas [FCDP], al factor de crecimiento
fibroblástico [FCF] y al factor de crecimiento de célula endotelial
derivado de las plaquetas [FCEDP]), todos ellos contenidos en la
plaqueta.
Finalmente es conocida la asociación del factor
de von Willebrand con el desarrollo de una trombosis oclusiva aguda,
al ser esta glicoproteína un factor importante en la adhesión de
las plaquetas al endotelio lesionado.
Elementos indispensables en el proceso de aterosclerosis
como son los macrófagos y las células espumosas derivadas de los
macrófagos constituyen un recurso transitorio de factor activador
|
de
plaquetas (FAP) en sitios de inflamación de la íntima de las arterias
donde este mediador fosfolipídico ejerce potentes efectos proaterogénicos
y protrombóticos.17 Las
plaquetas activadas estimulan la expresión de receptores de trombina
en las células musculares lisas por lo tanto potencian las acciones
mitogénicas y vasoconstrictoras de esta sustancia (trombina).
Trombina
El papel de la trombina en la génesis de la aterosclerosis es más
complicado que el de la plaqueta y aún no es bien entendido.
La trombina es una proteasa sérica que tiene
una variedad de funciones, algunas de las cuales parecen ser autorregulatorias.
Además de su bien conocido papel protrombótico en la formación de
fibrina y en la agregación plaquetaria, la trombina activa al anticoagulante
natural que es la proteína C cuando la proteasa se une a la trombomodulina
en la superficie endotelial; la proteína C activada, a su vez, inactiva
a los factores Va y VIIa.18
La trombina también estimula al endotelio normal para liberar factor
relajante derivado del endotelio (FRDE), el cual no solamente induce
vasodilatación, sino también, como ha sido demostrado por algunos
investigadores,19,20
es un potente inhibidor de la función plaquetaria. Por otro lado,
la liberación del activador tisular de plasminógeno (t-PA) y del
inhibidor tipo 1 del activador tisular del plasminógeno (PA-1) es
generada por la trombina, bajo circunstancias normales pero con
relaciones dosis-respuesta diferentes.21
Tanto la activación de las plaquetas, como la elaboración de polímeros
de fibrina y de fragmentos de fibrinopéptidos A y B por la trombina
pueden producir efectos adversos, es decir, consecuencias aterogénicas
en terrenos vasculares; otros efectos de la trombina sobre un endotelio
disfuncional que exhibe un ateroma en formación también contribuyen
al progreso de la aterogénesis.
|