PAC CARDIO-2 Tomo 4

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El papel de la trombina en la génesis de la aterosclerosis es más complicado que el de la plaqueta y aún no es bien entendido.
Posteriormente Hand y Chandler3 reafirmaron la importancia de estas células anucleares cuando en un modelo de aterosclerosis en conejos, informaron que las plaquetas fagocitadas podrían servir como recurso de lípidos en la formación de las estrías grasas. Esta observación fue confirmada más recientemente por Kruth,14 al apoyar la idea que las plaquetas daban lugar a la formación de células espumosas (“foam cells”) en cultivos de células musculares lisas de la aorta. Más tarde Mendelsohn y Loscalzo15 descubrieron el papel de las plaquetas como donadoras de colesterol para las células mononucleares y demostraron que en ausencia de cualquier otro recurso de aquél, los agregados de plaquetas con colágena producían partículas ricas en lípidos, las cuales son “engullidas” ávidamente por monocitos/macrófagos en cultivos de tejidos, que cuando se les provee de ácidos grasos (oleato), el colesterol se esterifica y se induce así la formación de las células espumosas.
    Se ha visto, por otro lado, que la depleción de plaquetas causa una reducción en la respuesta mitogénica en la pared del vaso después de una lesión mecánica,16 ésto generado presumiblemente por la reducción en la liberación local de citocinas y factores de crecimiento (que incluyen al factor de crecimiento derivado de las plaquetas [FCDP], al factor de crecimiento fibroblástico [FCF] y al factor de crecimiento de célula endotelial derivado de las plaquetas [FCEDP]), todos ellos contenidos en la plaqueta.
    Finalmente es conocida la asociación del factor de von Willebrand con el desarrollo de una trombosis oclusiva aguda, al ser esta glicoproteína un factor importante en la adhesión de las plaquetas al endotelio lesionado.
    Elementos indispensables en el proceso de aterosclerosis como son los macrófagos y las células espumosas derivadas de los macrófagos constituyen un recurso transitorio de factor activador
de plaquetas (FAP) en sitios de inflamación de la íntima de las arterias donde este mediador fosfolipídico ejerce potentes efectos proaterogénicos y protrombóticos.17 Las plaquetas activadas estimulan la expresión de receptores de trombina en las células musculares lisas por lo tanto potencian las acciones mitogénicas y vasoconstrictoras de esta sustancia (trombina).

Trombina

El papel de la trombina en la génesis de la aterosclerosis es más complicado que el de la plaqueta y aún no es bien entendido.
    La trombina es una proteasa sérica que tiene una variedad de funciones, algunas de las cuales parecen ser autorregulatorias. Además de su bien conocido papel protrombótico en la formación de fibrina y en la agregación plaquetaria, la trombina activa al anticoagulante natural que es la proteína C cuando la proteasa se une a la trombomodulina en la superficie endotelial; la proteína C activada, a su vez, inactiva a los factores Va y VIIa.18 La trombina también estimula al endotelio normal para liberar factor relajante derivado del endotelio (FRDE), el cual no solamente induce vasodilatación, sino también, como ha sido demostrado por algunos investigadores,19,20 es un potente inhibidor de la función plaquetaria. Por otro lado, la liberación del activador tisular de plasminógeno (t-PA) y del inhibidor tipo 1 del activador tisular del plasminógeno (PA-1) es generada por la trombina, bajo circunstancias normales pero con relaciones dosis-respuesta diferentes.21 Tanto la activación de las plaquetas, como la elaboración de polímeros de fibrina y de fragmentos de fibrinopéptidos A y B por la trombina pueden producir efectos adversos, es decir, consecuencias aterogénicas en terrenos vasculares; otros efectos de la trombina sobre un endotelio disfuncional que exhibe un ateroma en formación también contribuyen al progreso de la aterogénesis.

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