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Para
fines diagnósticos, se proponen tres grupos de cardiopatías
que son: cardiopatías congénitas con cianosis, cardiopatías
congénitas sin cianosis y mio-cardiopatías.
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Por
supuesto que el uso de oxígeno y su concentración deberá ser con
los cuidados que ameritan nuestros pacientes de acuerdo a su edad
y condiciones clínicas. El medir la PCO2 puede ser útil,
ya que está elevada en procesos pulmonares y en las cardiopatías
puede ser normal o estar disminuida.
Para fines diagnósticos, se proponen tres grupos
de cardiopatías que son: cardiopatías congénitas con cianosis, cardiopatías
congénitas sin cianosis y miocardiopatías (Cuadro
1). Estos tres grupos engloban la gran mayoría de las cardiopatías
y, mediante la exploración física y la asociación de síntomas y
signos, podemos colocar a aquellos sujetos en estudio en un grupo
específico.
CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS CON
CIANOSIS
En las cardiopatías congénitas con cianosis, ésta se hace presente
en tres condiciones principales, la primera por un cortocircuito
venoarterial, la segunda porque el cortocircuito es mixto y la tercera
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cuando, sin defectos septales, hay falla ventricular. Además de
la presencia de cianosis, es necesario precisar las características
del flujo pulmonar y especificar el tamaño de la silueta cardíaca,
por lo que es indispensable contar con una radiografía del tórax.
En base a estos datos las cardiopatías podrán ser agrupadas dentro
de los siguientes rubros:
Cardiopatías con cortocircuito venoarterial
Sin cardiomegalia importante y con hipoflujo pulmonar
La cardiopatía congénita más frecuente en este grupo es la tetralogía
de Fallot. Los elementos anatómicos que la constituyen son una comunicación
interventricular, estenosis pulmonar infundibular, grados distintos
de cabalgamiento de la aorta sobre el septum interventricular e
hipertrofia ventricular derecha. La comunicación interventricular
es amplia y por ello las presiones en ambos ventrículos se igualan.
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