PAC CARDIO-2 Tomo 6

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La historia natural muestra que la hipertensión arterial pulmonar se presenta generalmente a partir de la tercera década de la vida y es por ello que consideramos que todo paciente con esta cardiopatía debe ser tratado idealmente en los primeros diez años de su vida.
    En la exploración física la palpación del precordio nos permite sentir el impulso del ventrículo derecho. La auscultación muestra un soplo expulsivo en el foco pulmonar determinado por hiperflujo transvalvular pulmonar, con el segundo ruido ampliamente desdoblado que no muestra variaciones con la respiración ni con la maniobra de Valsalva.
    En este grupo de cardiopatías con cortocircuito arteriovenoso cuando se presenta la cianosis es tardía, a consecuencia de que el cortocircuito se ha invertido por la hipertensión pulmonar que evolucionó hasta la irreversibilidad. Los pacientes con defectos septales deben ser tratados tempranamente.

Sin cortocircuito, sin cardiomegalia y circulación pulmonar normal

La estenosis pulmonar, en cualquiera de sus localizaciones, determina resistencia al vaciado del ventrículo derecho. La más frecuente es la valvular y con menos frecuencia la supravalvular y la infundibular. La obstrucción al vaciado del ventrículo derecho determina hipertensión ventricular derecha, tanta como sea necesaria para mantener el gasto a través de la válvula estrecha. Mientras el ventrículo derecho sea capaz de hipertrofiarse y soportar la hipertensión, no habrá datos de insuficiencia cardíaca y el flujo pulmonar será normal.
     La exploración nos permite escuchar un soplo sistólico de carácter expulsivo localizado en el segundo espacio intercostal izquierdo. Si la estenosis pulmonar
es valvular, el componente pulmonar del segundo ruido estará disminuido de intensidad. El estudio radiológico nos muestra un corazón de tamaño normal con flujo pulmonar normal, puede observarse la pulmonar abombada y si hay falla ventricular derecha, se observará cardiomegalia e hipoflujo, condición que denota gravedad.
    Las obstrucciones a la vía de salida del ventrículo izquierdo como la estenosis aórtica y la coartación de la aorta tienen características fisiopatológicas semejantes. La primera puede estar localizada a nivel valvular, en la porción subvalvular o supravalvular, mientras que la coartación de la aorta es una estrechez localizada en la porción descendente de la aorta, que en ocasiones puede tener además hipoplasia del arco. La dificultad al vaciado del ventrículo izquierdo incrementa su presión sistólica para poder vencer la obstrucción. La sobrecarga impuesta a la cavidad ventricular izquierda se refleja en el atrio izquierdo y en el lecho capilar pulmonar, por lo que estos pacientes pueden presentar disnea con el esfuerzo.
    La exploración física en estenosis aórtica nos permite escuchar un chasquido protosistólico (si es de origen valvular) y un soplo sistólico expulsivo en el foco aórtico acompañado de frémito en este sitio. La coartación de la aorta presenta soplo sistólico en mesocardio y soplos suaves en la espalda cuando hay circulación colateral importante. Lo más importante en la exploración es la disminución o ausencia de los pulsos en los miembros inferiores. Puede haber hipertensión arterial sistémica en los miembros superiores. La coartación es otra de las cardiopatías que pasan desapercibidas a las exploraciones poco cuidadosas y no son pocos los casos que llegan a la adolescencia sin diagnóstico previo y sólo como estudio al detectar hipertensión arterial sistémica.
La estenosis pulmonar, en cualquiera de sus localizaciones, determina resistencia al vaciado del ventrículo derecho.

La exploración física en estenosis aórtica nos permite escuchar un chasquido protosistólico (si es de origen valvular) y un soplo sistólico expulsivo en el foco aórtico acompañado de frémito en este sitio.

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