PAC CARDIO-2 Tomo 6

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Las arritmias fetales y las enfermedades del miocardio son las que con más frecuencia producen el cuadro congestivo en el feto.
El ultrasonido fetal hoy en día debe tener una secuencia de estudio que permita detectar tempranamente no sólo problemas cardiovasculares, sino alteraciones en el resto de los órganos y sistemas fetales.
   Algunos de los indicadores que obligan a estudiar el corazón en todos los fetos de manera integral son la alteración en la velocidad de las pulsaciones de la vena umbilical, alteraciones de la contractilidad cardíaca (como la reducción de la fracción de acortamiento del ventrículo izquierdo), las arritmias, disparidad en las dimensiones de las cavidades cardíacas, la presencia de acumulación anormal de líquido en el tejido subcutáneo de la nuca, en pericardio o abdomen. El estudio del tejido subcutáneo de la nuca es útil para detectar cromosomopatías y anomalías cardíacas en el feto.
   Durante la vida fetal, el foramen oval y el conducto arterioso son los elementos anatómicos más importantes para la circulación, y cuando alguno de ellos se cierra o se estrecha determina sobrecarga del corazón derecho y, consecuentemente, insuficiencia cardíaca congestiva, hidrops fetalis y muerte fetal. El ductus venoso tiene importancia ya que permite la transmisión de las pulsaciones cardíacas hasta la vena umbilical y cuando éste está ausente las pulsaciones no existen.
   Algunas de las cardiopatías congénitas que pueden determinar insuficiencia cardíaca en el feto y que pueden ser diagnosticadas durante la vida embrionaria son la transposición completa de las grandes arterias, la doble cámara de salida de los ventrículos, comunicaciones interventriculares o el ventrículo izquierdo hipoplásico. También se han informado derrames confinados sólo al pericardio asociados a divertículo del ventrículo izquierdo y no a falla cardíaca. El corazón derecho es el que lleva
la mayor parte del trabajo durante la etapa fetal, por lo que si hay insuficiencia tricuspídea, la sobrecarga de volumen del corazón derecho propicia que se torne insuficiente. Esto puede ocurrir en la anomalía de Ebstein asociada o no a la atresia pulmonar con septum intacto.
   Las arritmias fetales y las enfermedades del miocardio son las que con más frecuencia producen el cuadro congestivo en el feto. Las arritmias pueden ser sostenidas y no sostenidas. Las más frecuentes son las no sostenidas en 80% de los casos. Estas alteraciones del ritmo cardíaco, en general pasan desapercibidas por ser de carácter transitorio, desaparecen en forma espontánea antes del nacimiento o durante los primeros días de la vida extrauterina y son muy frecuentes en la forma de extrasistolia supraventricular. Una alteración estructural que favorece estas arritmias es el prolapso del septum interatrial.
   Si existe enfermedad materna como la diabetes o el lupus eritematoso sistémico existe la posibilidad de trastornos del ritmo y la conducción fetales como el bloqueo atrioventricular completo. Si por alguna razón se detecta bloqueo de grado menor, será motivo de vigilancia ante la posibilidad de que éste avance.
   Las arritmias sostenidas son las más detectadas por su carácter permanente. La forma más frecuente por ser parte también de la respuesta normal del feto cuando hay sufrimiento fetal es la taquicardia sinusal. En segundo término está la taquicardia supraventricular y le siguen la fibrilación y el flutter atrial. Si la arritmia es sostenida y la frecuencia cardíaca es elevada, hay falla cardíaca y edema. En estas taquiarritmias, su origen se atribuye a un mecanismo de reentrada.

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