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Las
arritmias fetales y las enfermedades del miocardio son las que con
más frecuencia producen el cuadro congestivo en el feto.
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El
ultrasonido fetal hoy en día debe tener una secuencia de
estudio que permita detectar tempranamente no sólo problemas
cardiovasculares, sino alteraciones en el resto de los órganos
y sistemas fetales.
Algunos de los indicadores que obligan a estudiar
el corazón en todos los fetos de manera integral son la alteración
en la velocidad de las pulsaciones de la vena umbilical, alteraciones
de la contractilidad cardíaca (como la reducción de
la fracción de acortamiento del ventrículo izquierdo),
las arritmias, disparidad en las dimensiones de las cavidades cardíacas,
la presencia de acumulación anormal de líquido en
el tejido subcutáneo de la nuca, en pericardio o abdomen.
El estudio del tejido subcutáneo de la nuca es útil
para detectar cromosomopatías y anomalías cardíacas
en el feto.
Durante la vida fetal, el foramen oval y el conducto
arterioso son los elementos anatómicos más importantes
para la circulación, y cuando alguno de ellos se cierra o
se estrecha determina sobrecarga del corazón derecho y, consecuentemente,
insuficiencia cardíaca congestiva, hidrops fetalis
y muerte fetal. El ductus venoso tiene importancia ya que
permite la transmisión de las pulsaciones cardíacas
hasta la vena umbilical y cuando éste está ausente
las pulsaciones no existen.
Algunas de las cardiopatías congénitas
que pueden determinar insuficiencia cardíaca en el feto y
que pueden ser diagnosticadas durante la vida embrionaria son la
transposición completa de las grandes arterias, la doble
cámara de salida de los ventrículos, comunicaciones
interventriculares o el ventrículo izquierdo hipoplásico.
También se han informado derrames confinados sólo
al pericardio asociados a divertículo del ventrículo
izquierdo y no a falla cardíaca. El corazón derecho
es el que lleva
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la mayor parte del trabajo durante la etapa fetal, por lo que si
hay insuficiencia tricuspídea, la sobrecarga de volumen del
corazón derecho propicia que se torne insuficiente. Esto
puede ocurrir en la anomalía de Ebstein asociada o no a la
atresia pulmonar con septum intacto.
Las arritmias fetales y las enfermedades del
miocardio son las que con más frecuencia producen el cuadro
congestivo en el feto. Las arritmias pueden ser sostenidas y no
sostenidas. Las más frecuentes son las no sostenidas en 80%
de los casos. Estas alteraciones del ritmo cardíaco, en general
pasan desapercibidas por ser de carácter transitorio, desaparecen
en forma espontánea antes del nacimiento o durante los primeros
días de la vida extrauterina y son muy frecuentes en la forma
de extrasistolia supraventricular. Una alteración estructural
que favorece estas arritmias es el prolapso del septum interatrial.
Si existe enfermedad materna como la diabetes
o el lupus eritematoso sistémico existe la posibilidad de
trastornos del ritmo y la conducción fetales como el bloqueo
atrioventricular completo. Si por alguna razón se detecta
bloqueo de grado menor, será motivo de vigilancia ante la
posibilidad de que éste avance.
Las arritmias sostenidas son las más detectadas
por su carácter permanente. La forma más frecuente
por ser parte también de la respuesta normal del feto cuando
hay sufrimiento fetal es la taquicardia sinusal. En segundo término
está la taquicardia supraventricular y le siguen la fibrilación
y el flutter atrial. Si la arritmia es sostenida y la frecuencia
cardíaca es elevada, hay falla cardíaca y edema. En
estas taquiarritmias, su origen se atribuye a un mecanismo de reentrada.
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