En
ocasiones es necesario el tratamiento médico para controlar estos
episodios. Las taquicardias ventriculares son menos frecuentes y
se relacionan generalmente con rabdomiomas.
La bradicardia sostenida tiene otro pronóstico.
Es poco frecuente y puede estar o no asociada a una cardiopatía.
El feto requiere de frecuencias elevadas para sus propósitos de
desarrollo, crecimiento y nutrición por lo que una frecuencia menor
de 50 latidos por minuto determinará falla cardíaca y edema fetal.
El bloqueo atrioventricular congénito se establece en la vida embrionaria
y la mayor parte de ellos ocurren en un corazón sin alteración estructural.
El lupus materno está implicado en su etiología con relativa frecuencia.
Asociado a cardiopatías el bloqueo atrioventricular completo se
puede manifestar in utero, aunque lo habitual es que se desarrolle
en la vida extrauterina.
TRATAMIENTO
El tratamiento del edema fetal está determinado por el momento del
embarazo. Aquellos casos en los que el producto es viable, está
indicada la inducción del parto por la vía más adecuada, con apoyo
farmacológico previo, como un intento de mejoría del cuadro congestivo
previo a la inducción, procurando con esta actitud, obtener una
respuesta terapéutica más eficaz después del parto. Si consideramos
que la causa más frecuente de edema fetal es la taquicardia supraventricular
sostenida, seguida de la fibrilación o del flutter atrial, el fármaco
indicado es la digital. El mayor problema en su indicación está
en el hecho de que para lograr una respuesta terapéutica adecuada
es necesario administrar dosis elevadas de digital a la madre, con
el riesgo de intoxicación, debido a la limitante que tiene el fármaco
para cruzar la placenta. Se ha visto que la
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concentración
del fármaco en el producto varía en forma importante entre 10% y
90% de la dosis materna; sin embargo, en la mayor parte de los casos,
la concentración en el producto es alrededor de 40%. La dosis materna
de digoxina por vía intravenosa es de 0.25 a 0.5 mg cada 12 horas,
durante las primeras 24 horas, posteriormente la misma dosis cada
24 horas por vía oral. Considerando el aumento en la depuración
renal de la digital durante el embarazo, se vuelve necesario en
ocasiones, administrar 2 mg diarios por vía intravenosa. La concentración
sanguínea terapéutica adecuada es de 1 a 2 µg/ml. Es importante
mencionar su interacción con otros antiarrítmicos como la quinidina,
la amiodarona, la propafenona, el verapamil y la flecainida. Para
algunos se obtiene una mejor respuesta impregnando a la madre por
vía endovenosa o al feto por vía venosa umbilical o peritoneal.
Existe poca experiencia con el uso de procainamida
y quinidina en las taquiarritmias fetales. Su uso está restringido
debido al aumento del intervalo QT y sus consecuencias. La dosis
materna de procainamida es de 100 mg en bolo, durante dos a cuatro
minutos, dosis que podrá ser repetida cada cinco minutos, hasta
que se logre efecto terapéutico, se observen reacciones tóxicas
o se administre la dosis máxima de 1 gramo. La dosis de mantenimiento
oscila de 2 a 6 mg/min en infusión. Por vía oral, la dosis materna
será calculada de acuerdo a la respuesta obtenida con la dosis de
mantenimiento por vía intravenosa. Cada 5 mg/min de infusión equivaldrían
a 7.2 gramos diarios por vía oral. De acuerdo con la literatura
la respuesta favorable se observa en menos de la mitad de los casos.
En cuanto al uso de la quinidina, se describen resultados similares
y poco alentadores. No han sido informados efectos teratógenos o
fenómenos tóxicos sobre el producto.
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El
tratamiento del edema fetal está determinado por el momento
del embarazo. |