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No
es raro encontrar personas mayores de 65 años que reciben
dosis elevadas de fármacos.
Las sustancias liposolubles suelen ser captadas en mayor proporción
por el tejido graso.
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Los
fármacos que ingresan al organismo determinan múltiples
cambios en el paciente senil en cuanto a absorción, distribución,
metabolismo, eliminación, efectos deseables e indeseables,
etc. En términos generales se acepta que el empleo de medicamentos
a esta edad obliga a utilizarlos en menor número, a dosis
menores y en caso necesario realizar su incremento con lentitud.
A pesar de estas recomendaciones no es raro encontrar personas mayores
de 65 años que reciben dosis elevadas de fármacos
y entre ocho a 16 ó más de diferentes sustancias incluyendo
antiácidos, anticolinérgicos o bloqueadores de los
receptores H2 aún cuando no se haya demostrado
enfermedad ácido péptica y sin tomar en cuenta su
influencia negativa en la absorción y disponibilidad de lo
administrado. Por otra parte, los individuos de estas edades disminuyen
la superficie de
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absorción,
la movilidad y el flujo intestinal que afectan aún más
la concentración del medicamento en sangre.19
Otros aspectos se refieren a la tendencia que se observa en el anciano
que suele aumentar el contenido de grasas pero con disminución
en su peso y superficie corporal, con descenso del contenido de
agua intracelular. Las sustancias liposolubles suelen ser captadas
en mayor proporción por el tejido graso y disminuyen su concentración
plasmática; por el contrario las hidrosolubles alcanzan niveles
más altos que en el adulto. También aparecen modificaciones
en los niveles de proteínas plasmáticas que influyen
en la fisiología y en la fisiopatología así
como en el transporte de diversas sustancias en el organismo. Sin
olvidar la importancia del flujo y metabolismo hepático así
como a la función renal como actores principales que influyen
en la vida media y eliminación de los medicamentos.
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