El 48% de las mujeres y 29% de los hombres por arriba de los 70
años son hipertensos con cifras mayores de 160 para la sistólica
y 90 para la diastólica.20
La elevación de la presión arterial sistólica,
diastólica o ambas se asocia a una mayor incidencia de cardiopatía
isquémica. De acuerdo con la información de los estudios de Framingham,
los pacientes de mayor edad que cursan con cifras sistólicas superiores
a 180 mmHg incrementan de tres a cuatro veces el riesgo de padecer
enfermedad arterial coronaria21
y de dos a tres veces más si la diastólica es igual o mayor a 105
mmHg. Sin embargo nadie ha demostrado que el tratamiento de la hipertensión
diastólica reduzca la morbilidad y mortalidad en los ancianos.22
También se ha señalado que las cifras bajas de
presión arterial diastólica tienen un efecto proisquémico en estos
pacientes, sin embargo este concepto que es discutible, no debe
ser interpretado en forma genérica y participará como factor deletéreo
en algunos casos en particular.
La hipertensión sistólica aislada también
ha sido motivo de múltiples discusiones ya que por un lado se considera
como un fenómeno normal, inevitable, inocente y que no requiere
tratamiento dado que se debe a cambios relacionados con la edad
por incremento en la rigidez de la pared arterial en especial de
la aorta; por otro lado se califica como parte importante en la
morbimortalidad de estos individuos. La elevada incidencia de efectos
adversos y del costo beneficio que produce, han planteado diversos
protocolos de investigación entre los que sobresale el estudio SHEP23
“Systolic Hypertension in the Elderly Program” que publica la presencia
de hipertensión sistólica aislada en 6% de los individuos menores
de 69 años y de 18% en los de 80 años o más. Se demostró un evidente
beneficio en el grupo tratado
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en
relación con eventos vasculares cerebrales y para infarto del miocardio
en un seguimiento a cinco años. Sin embargo otros trabajos han mostrado
un mayor beneficio con respecto a eventos cerebrovasculares que
con relación a los acontecimientos cardiovasculares o a la mortalidad
total.24 La búsqueda de
efectos adversos vinculados a los medicamentos no fueron evaluados
en estos estudios. Los medicamentos más utilizados fueron los diuréticos;
los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina y los
bloqueadores de los canales de calcio deberán ser evaluados en un
futuro sin olvidar que la diferencia en su costo es un aspecto importante
a considerar.
HIPERTROFIA VENTRICULAR IZQUIERDA
Representa un aspecto importante en el individuo mayor de 65 años
puesto que está presente en más de 50% de los casos, vinculado o
no a hipertensión arterial o a obesidad.25,
26 Es un factor de riesgo independiente
para nuevos eventos cardiovasculares.23
Considerado inicialmente como parte de los mecanismos compensadores
se convierte posteriormente en perjudicial y relacionado con consecuencias
deletéreas. Aparentemente algunos antihipertensivos pueden detener
o incluso revertir este incremento de la masa muscular pero su impacto
en la morbilidad o mortalidad para este grupo de individuos requiere
de mayor información.27
TABAQUISMO
Cerca de 30% de los sujetos a esta edad fuman y aún cuando su importancia
en las personas jóvenes es innegable como predictor para eventos
cardiovasculares, la información que se tiene en el geronte no es
contundente.28-30
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La
hipertensión sistólica aislada con cifras mayores de
140 mm Hg o la diastólica con valores superiores a 90 mm Hg
se encuentran en 70% de los sujetos mayores de 65 años.
Los pacientes de mayor edad que cursan con cifras sistólicas
superiores a 180 mm Hg incrementan de tres a cuatro veces el riesgo
de padecer enfermedad arterial coronaria.
Hipertensión sistólica aislada en 6% de los individuos
menores de 69 años y de 18% en los de 80 años o más.
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