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El
hallazgo de lípidos séricos elevados en el viejo es
controversial y por el momento no se justifica su determinación
rutinaria en la práctica cotidiana.
Solamente 10% de los individuos mayores de 65 años reciben
terapia hipo-colesterolemiante después de haber padecido
infarto del miocardio.
Un buen control de la glucemia en el viejo disminuye la posibilidad
de complicaciones relacionadas con esta patología.
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Cuando
dejan de fumar los beneficios descritos para los individuos de menor
edad tampoco se observan de forma constante en el anciano.30
HIPERLIPIDEMIA
El hallazgo de lípidos séricos elevados en el viejo es controversial
y por el momento no se justifica su determinación rutinaria en la
práctica cotidiana31-37
y aun más discutible resulta el uso de terapia farmacológica para
reducir niveles sanguíneos de colesterol y/o triglicéridos. El protocolo
de investigación CRISP38
(Cholesterol Reduction in Seniors Program Pilot Study) que utilizó
lovastatina no mostró diferencias en sus resultados al comparar
las diferentes edades.
Las publicaciones basadas en datos epidemiológicos
que sugieren que la hipercolesterolemia a esta edad no es un factor
de riesgo, tienen el defecto de incluir a los individuos debilitados
y enfermos que con cifras normales o incluso bajas de colesterol
fallecen por causas no cardiovasculares,31,
32 lo que dificulta apreciar
adecuadamente el papel que juegan estas grasas en el organismo del
viejo.
También en el terreno de la prevención
secundaria existe controversia; sin embargo, para algunos autores
una baja aún modesta en las cifras séricas de estas substancias
se considera como de gran impacto en la morbilidad y en la mortalidad,36,37
al reducir la incidencia de eventos cerebrovasculares y la mortalidad
hasta en 27%.39 A pesar
de estas afirmaciones solamente 10% de los individuos mayores de
65 años reciben terapia hipocolesterolemiante después de haber padecido
infarto del miocardio.40,41
De cualquier forma es necesario tener más información en el campo
de la investigación básica y clínica a fin de poder aceptar su empleo
como recomendación generalizada y rutinaria.
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DIABETES
MELLITUS
Este padecimiento se encuentra presente en 20% de los individuos
mayores de 70 años42 y
por lo general, es no insulino dependiente; los factores hereditarios,
el estrés y la obesidad son algunos de los agravantes para un buen
control de la enfermedad. La edad tiene una influencia negativa
en la tolerancia a los carbohidratos al deteriorarse los mecanismos
que controlan la hiperglucemia. La elevación asintomática de la
glucosa sérica en el anciano dificulta el conocimiento de su influencia
en la enfermedad arterial coronaria. Sin embargo el saber de que
se trata de un paciente diabético permite sospechar la posibilidad
de estar frente a patología vascular más compleja.42
No olvidar la influencia que pueden tener los bloqueadores betaadrenérgicos
en la producción y perpetuación de la hipoglucemia. La información
que se tiene hasta el momento con estudios epidemiológicos aleatorizados
multicéntricos permite afirmar que un buen control de la glucemia
en el viejo disminuye la posibilidad de complicaciones relacionadas
con esta patología.43
MENOPAUSIA
La modificación de los niveles de estrógenos en sangre que se presenta
en la menopausia y su asociación con enfermedades cardiovasculares
han sido señaladas en múltiples trabajos y protocolos de investigación;
se describe un incremento en los niveles de colesterol de las lipoproteínas
de baja densidad (C-LDL), con disminución de los de alta densidad
(C-HDL), cambios en la captación de los lípidos por la pared del
vaso sanguíneo con alteración en los niveles de glucosa e insulina.
Independientemente del mecanismo productor, se sabe que la mujer
después de la menopausia presenta las mismas posibilidades que el
hombre para padecer enfermedad arterial coronaria; este concepto
es válido para las mujeres a las que se les practicó ooforectomía
bilateral.
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