Las
características del soplo, su asociación con hipertrofia
ventricular izquierda, el retardo en el ascenso del pulso carotídeo,
la presión de pulso de poca magnitud, etc. son aspectos que
dificultan la interpretación integral del caso al hacerlo
menos claro o al enmascararlo por la coexistencia de aortoesclerosis,
hipertensión sistémica, enfermedad pulmonar crónica,
etc.
A diferencia de lo que sucede en la patología
previamente descrita, el soplo generado por esclerosis y por calcificación
del anillo valvular, generalmente es ligero y no se traduce por
un compromiso hemodinámico significativo. Es posible encontrar
insuficiencia valvular ligera o moderada por dilatación del
anillo por pérdida en la orientación de las fibras
colágenas, depósito de calcio y de material lipídico,
alteraciones inflamatorias, infiltración de macrófagos
y células T, presencia de lípidos y ruptura de la
membrana basal como datos histopatológicos.128
La presencia de hipertrofia ventricular puede
estar relacionada per se con la edad129
y plantea algún grado de dificultad para colocar en su adecuada
magnitud el hallazgo de esclerosis o calcificación valvular,
hipertensión sistémica, obesidad, miocardiopatía
hipertrófica, etc. La existencia de angor, disnea y alteraciones
neurológicas puede estar vinculada con calcificación
aórtica y por ello se requiere de un buen juicio clínico
aunado a una interpretación cuidadosa de los datos electrocardiográficos
y radiológicos que, en conjunto con la información
del ecocardiograma-Doppler, permitirá al médico definir
la importancia de la lesión valvular. La progresión
y gravedad de esta valvulopatía es impredecible y en ocasiones
su progresión es extraordinariamente rápida.
Su manejo es semejante al de individuos de menor
edad; la decisión de enviar a cirugía a determinado
paciente debe tener un planteamiento integral con
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el afectado y sus familiares en cuanto al riesgo operatorio por
la valvulopatía y el que se agrega por la edad, por enfermedades
asociadas, por disfunción renal, etc., además del
relacionado al empleo de anticoagulantes orales cuando se les implanta
prótesis mecánica.130-136
Al igual que en el joven, la disnea, el angor, el síncope,
etc. tienen un gran valor en la evaluación clínica,
sin embargo en el viejo, tal como sucede en otras situaciones, las
molestias pueden estar minimizadas o entremezcladas con otras enfermedades,
lo que suele conducir a una interpretación errónea.
El angor debido a la coexistencia de alguna enfermedad arterial
coronaria y la disnea por disfunción diastólica en
la cardiopatía isquémica o por hipertensión
arterial crónica. El síncope puede presentarse al
asociarse trastornos en la generación o en la conducción
del impulso eléctrico a través del sistema específico
de conducción.
Los casos con fracción de expulsión
baja, gradiente medio entre 30 y 40 mm de mercurio y área
valvular menor de un centímetro representan un grupo especial
que de por sí en el sujeto de menor edad plantea un riesgo
quirúrgico mayor, en el anciano constituye un problema de
mayor controversia.
La posibilidad de fallecer durante la cirugía
varía de 5 a 20%; el evento vascular cerebral puede estar
presente en 2 a 10% 136
y la probabilidad de morir en los primeros tres a cuatro años,
después del acto quirúrgico, puede llegar a ser hasta
de 50%.137
La valvuloplastía con balón
continúa siendo un tema de polémica puesto que mientras
para algunos cardiólogos este procedimiento puede funcionar
como puente entre el manejo médico y el acto quirúrgico,
para otros, tal procedimiento no ofrece ningún beneficio
para el enfermo e incrementa su riesgo para complicarse o aún
para morir, antes, durante o después de la cirugía.
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Al
igual que en el joven, la disnea, el angor, el síncope, etc.
tienen un gran valor en la evaluación clínica, sin embargo
en el viejo, tal como sucede en otras situaciones, las molestias pueden
estar minimizadas o entre-mezcladas.
Los casos con fracción de expulsión baja, gradiente
medio entre 30 y 40 mm de mercurio y área valvular menor de
un centímetro representan un grupo especial.
La posibilidad de fallecer durante la cirugía varía
de 5 a 20%; el evento vascular cerebral puede estar presente en 2
a 10% y la probabilidad de morir en los primeros tres a cuatro años,
después del acto quirúrgico, puede llegar a ser hasta
de 50%. |