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La
alteración clínica más frecuente es un trastorno
del ritmo que se puede traducir en palpitaciones o en arritmias
sintomáticas.
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En
algunos casos, puede haber degeneración en ausencia de células inflamatorias
en el área inmediata. Las fibras destruidas son reemplazadas por
tejido conectivo fibroso y grasa. Sin embargo, en algunos casos
no se observa necrosis y el único cambio reconocido es la atrofia
de las fibras tipo 2. En la biopsia de músculo de la DM se observa
un infiltrado perivascular de células inflamatorias, con una mayor
cantidad de linfocitos B y T CD4+, a diferencia de la PM. También
puede haber atrofia perifascicular.
Las manifestaciones de las MI pueden ocurrir
en una variedad de combinaciones o patrones y ninguna característica
es específica o diagnóstica.
Los factores relacionados con un peor pronóstico
son la edad, el sexo femenino, miositis grave, presencia de anticuerpos
antisintetasa, disfagia, neoplasia asociada, retraso en el inicio
del tratamiento y afección cardíaca temprana.
COMPROMISO CARDÍACO EN LAS MIOPATÍAS
INFLAMATORIAS
La afección cardíaca en las miopatías inflamatorias es común, presentándose
hasta en 30-50% de los casos, aunque se hace sintomática hasta en
etapas muy avanzadas. Oppenheim (1899) fue el primero en describir
las lesiones cardíacas de esta condición. Posteriormente, Sheard
(1951) señaló que la PM puede comprometer al pericardio. Radermecker
y Van Bogaert (1955) describieron lesiones cardíacas en dos casos
de polimiositis aguda y Barnard, Rankin y Robertson (1960) describieron
los cambios cardíacos de un caso similar. Garcin et al. (1955) señalaron
que la pericarditis y el compromiso miocárdico es poco común, aunque
puede haber alteraciones electrocardiográficas.
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Los síntomas cardíacos como manifestaciones clínicas se presentan
únicamente en 10-15% de los casos de MI comprobados con biopsia,
aunque se pueden detectar alteraciones cardíacas funcionales por
métodos no invasivos hasta en más de 70% de los pacientes.5
La afección cardíaca de las miopatías inflamatorias
puede ser polimórfica (Cuadro 4). En ocasiones
se ha visto que las manifestaciones cardíacas han precedido a las
de la miositis del músculo esquelético.10
Existen evidencias clinicopatológicas de compromiso
cardíaco en las MI como la miocarditis activa, fibrosis focal, vasculitis,
proliferación de la íntima, esclerosis de la media vascular, cambios
en el sistema de conducción, insuficiencia cardíaca congestiva y
estado hiperdinámico.8
La alteración clínica más frecuente es un trastorno
del ritmo que se puede traducir en palpitaciones o en arritmias
sintomáticas.
Las alteraciones electrocardiográficas aisladas
están presentes hasta en 32.5% de los casos,24
generalmente son cambios no específicos del segmento ST, aunque
puede haber cambios sugestivos de infarto del miocardio, cambios
electrocardiográficos de pericarditis, retraso en la conducción
AV con tipos variables de bloqueos auriculoventriculares 6,21,24,25
y progresión del patrón de bloqueo de rama al bloqueo auriculoventricular
completo.18 Lo más frecuente
es el hemibloqueo anterior izquierdo y el bloqueo de rama derecha
del haz de His.
Varias observaciones electrocardiográficas han
mostrado una tendencia similar de progresión gradual del compromiso
del sistema de conducción, con bloqueos bifasciculares o de rama
inicialmente, que preceden al bloqueo AV completo.
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