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El descubrir ondas Q patológicas en un ECG justifica una
evaluación cardíaca a pesar de que el hallazgo haya
sido incidental.
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Estos
hallazgos fueron confirmados por varios estudios. El Western Collaborative
Group encontró que 29.8% de los infartos del miocardio no
fueron reconocidos en un grupo de adultos asintomáticos.22
En un estudio de la Universidad de Tel Aviv se informó una
incidencia de 39.8% de infartos no diagnosticados.23
En el estudio Multiple Risk Factor Intervention (MRFIT), 281 participantes
tuvieron un diagnóstico médico de un infarto definitivo
sin cambios electrocardiográficos, 179 tuvieron un infarto
con cambios ECG y 157 (25.4%) presentaron cambios ECG sugestivos
de un infarto sin síntomas.24
El infarto asintomático correspondió a 33% de los
infartos transmurales en el programa de corazón de Honolulu.25
Ese estudio mostró que la mortalidad coronaria para pacientes
con infartos silenciosos era de 1.5 veces mayor que para los pacientes
con infartos reconocidos. Por lo que el descubrir ondas Q patológicas
en un ECG justifica una evaluación cardíaca a pesar
de que el hallazgo haya sido incidental. Otros estudios han encontrado
que algunos pacientes con infarto sintomático no tienen dolor
precordial. Uretsky y col. mostraron que 26 de 102 enfermos con
IAM tuvieron otros síntomas más importantes: 14 (54%)
con disnea, 5 (19%) con dolor abdominal y 4 (15%) fatiga.26
Los pacientes sin dolor precordial fueron de edad más avanzada,
tuvieron una baja prevalencia de angina y menos
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historial
de tabaquismo. La mortalidad de aquéllos sin dolor (50%)
fue mucho más alta que para aquéllos con dolor (18%).
En resumen, muchos casos de IAM fatales no son
sospechados antes de la muerte, una gran proporción de pacientes
con evidencias ECG de infarto no tienen síntomas que lo sugieran
y muchos de aquellos con síntomas no tuvieron dolor precordial.
Una manera de entender las características
que distinguen al IAM de otras causas de dolor precordial es comparar
a dos grupos de pacientes, uno con infarto y otro sin infarto, y
comparar sus hallazgos clínicos, aunque hay varios problemas
metodológicos con este tipo de estudios.
Dos estudios se han publicado en los cuales
cuidadosa atención ha sido puesta en estos problemas. Lee
y col. examinaron la calidad del dolor precordial en 596 enfermos
vistos en un departamento de urgencias, 317 fueron hospitalizados
y 279 egresados. Los pacientes no hospitalizados regresaron dentro
de las primeras 72 horas para repetirles un ECG y enzimas cardíacas.
Un diagnóstico final de infarto del miocardio fue hecho en
17% de este grupo. El infarto del miocardio fue poco frecuente si
a la palpación de la pared torácica se reproducía
el dolor, si el dolor tenía características pleuríticas
o si éste se reproducía por los cambios de posición
o movimientos27 (Cuadro
3).
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