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La disfunción neurológica aguda en el paciente con
enfermedad cardiovascular está representada por un amplio
espectro de condiciones nosológicas.
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La disfunción neurológica
aguda en el paciente con enfermedad cardiovascular está representada
por un amplio espectro de condiciones nosológicas que tienen particularidades
especiales en su diagnóstico y en su tratamiento; el espectro de
severidad es muy amplio y va desde condiciones neurológicas agudas
sin trascendencia o secuela clínica hasta eventos clínicos que pueden
causar secuelas graves y aún la muerte del paciente. Frecuentemente
los métodos de diagnóstico paraclínico se limitan pues la presencia
de la cardiopatía y sus consecuencias impide aplicar con libertad
dichos métodos, por ejemplo la contraindicación de efectuar una
resonancia magnética craneal en un paciente con prótesis valvular
mecánica o portador de un marcapaso o la dificultad para realizar
una punción lumbar en un paciente sobreanticoagulado (riesgo de
producir hemorragia espinal epidural o subdural y paraplejía, por
citar algunos ejemplos). Como en otras áreas de la Medicina la piedra
angular en el diagnóstico de la enfermedad neurológica es la historia
clínica apoyada con un minucioso examen clínico y es particularmente
en el campo neurológico donde un disciplinado examen clínico permite
definir las características de la enfermedad.
A continuación se citan algunas de las principales
urgencias
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neurológicas que se llegan a observar en pacientes con enfermedad
cardiovascular, haciendo énfasis en sus características.
EPILEPSIA Y TRASTORNOS CONVULSIVOS
Pueden presentarse a cualquier edad, ser la manifestación inicial
de un trastorno neurológico resultado de una complicación cardiovascular,
eventualmente pueden ser preexistentes al diagnóstico de la cardiopatía,
puede ser un episodio aislado o la aparición de múltiples episodios
repetitivos; el interrogatorio minucioso al paciente o a los familiares
es determinante en establecer el origen. Su expresión clínica es
muy variada y comprende diversas formas: crisis parciales simples,
crisis parciales complejas, parciales con generalización secundaria,
generalizadas primarias, entre otras, incluyendo el grave status
epilepticus (Cuadro 10). Las causas más
comunes del trastorno convulsivo en el paciente con enfermedad cardiovascular
son: encefalopatía hipertensiva, episodios sincopales con componente
convulsivo, las alteraciones electrolíticas severas ante el uso
de diuréticos, como efecto tardío de un infarto cerebral antiguo
(o incluso de uno silencioso) y como expresión de un hematoma intracraneal
especialmente en pacientes que reciben anticoagulación crónica.
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