PAC CARDIO-2 Tomo 9

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En personas de edad avanzada el síncope con componente convulsivo puede ser secundario a problemas cardiovasculares como las crisis de Stoke-Adams o en casos extremos asociados a hipotensión arterial ortostática severa. Comúnmente se observa en salas de urgencias de hospitales dedicados al estudio y tratamiento de enfermedades del corazón arriben con mucha frecuencia gran número de pacientes con seudocrisis histéricas o manipulación franca; dichas seudocrisis pueden ser muy difíciles de distinguir de las verdaderas crisis; en tal condición la acuciosidad clínica al recabar la historia médica y el examen clínico avezado marcan la pauta en el diagnóstico diferencial.

Tratamiento de las crisis

El tratamiento del paciente con crisis convulsivas debe eliminar la causa de la misma; si las crisis son resultado de un trastorno cardiovascular o metabólico el restablecimiento de la función cardiovascular o metabólica se acompañará del cese inmediato de las crisis; si las crisis son provocadas por alguna lesión cerebral de tipo estructural como es el caso de los hematomas intracraneanos la eliminación de la lesión eliminará también el síndrome convulsivo. Si las crisis son producto de una lesión antigua, una vez precisado el diagnóstico el tratamiento anticonvulsivante es definitivo. En el control farmacológico de la epilepsia se siguen aplicando los mismos cánones que comúnmente se aplican a todos los pacientes, es decir, la meta es proteger al paciente de nuevas crisis con un tratamiento que no interfiera en su función cognoscitiva, preferentemente con monofarmacia y en las dosis menores posibles, e intentar reducir al máximo los efectos colaterales. También en el paciente con enfermedad cardiovascular se debe de considerar la sinergia del antiepiléptico con los anticoagulantes, los diuréticos, la digoxina, etc.; frecuentemente la presencia de hepatopatía congestiva crónica por insuficiencia cardíaca
puede desalentar el uso del antiepiléptico cuyo metabolismo es intrahepático tal como sucede con el ácido valproico. En la coexistencia de anticoagulantes y antiepilépticos es recomendable un control más estrecho del tiempo de protrombina así como del nivel plasmático del antiepiléptico. Aunque recientemente la farmacopea antiepiléptica se ha incrementado notablemente, la fenitoína, la carbamacepina, el valproato, la primidona, entre otros siguen siendo los antiepiléticos más empleados. El status epilepticus generalizado tónico-clónico constituye una urgencia médica que amenaza la vida del enfermo; su tratamiento es prácticamente el mismo que en el paciente sin cardiopatía, desafortunadamente la gran actividad muscular presente confiere al paciente con cardiopatía un mayor riesgo de muerte. El garantizar la vía aérea, la corrección de las alteraciones metabólicas de inmediato y el cese de la actividad convulsiva con métodos farmacológicos mediante el uso de fenitoína, benzodiacepinas, fenobarbital y otros reducirá la morbimortalidad asociada a dicha condición.

LA ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR EN EL PACIENTE CARDIÓPATA

Isquemia cerebral transitoria e infarto cerebral

Una de las principales emergencias observadas en el paciente con cardiopatía es sin lugar a dudas la complicación cerebrovascular; en este rubro se incluyen a todas las enfermedades resultado de la afección de uno o más vasos sanguíneos cerebrales; el proceso patológico causal suele ser la oclusión por un trombo o un émbolo asentado en la circulación extra o intracraneal; también puede ser la ruptura de un vaso, riego sanguíneo cerebral insuficiente por caída de la presión arterial, cambio del calibre de la luz del vaso, alteración en la permeabilidad de la pared del vaso, o aumento de la viscosidad de la sangre.
El tratamiento del paciente con crisis convulsivas debe eliminar la causa de la misma.

El status epilepticus generalizado tónico-clónico constituye una urgencia médica que amenaza la vida del enfermo.

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