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En personas de edad avanzada el síncope con componente convulsivo
puede ser secundario a problemas cardiovasculares como las crisis
de Stoke-Adams o en casos extremos asociados a hipotensión arterial
ortostática severa. Comúnmente se observa en salas de urgencias
de hospitales dedicados al estudio y tratamiento de enfermedades
del corazón arriben con mucha frecuencia gran número de pacientes
con seudocrisis histéricas o manipulación franca; dichas seudocrisis
pueden ser muy difíciles de distinguir de las verdaderas crisis;
en tal condición la acuciosidad clínica al recabar la historia médica
y el examen clínico avezado marcan la pauta en el diagnóstico diferencial.
Tratamiento de las crisis
El tratamiento del paciente con crisis convulsivas debe eliminar
la causa de la misma; si las crisis son resultado de un trastorno
cardiovascular o metabólico el restablecimiento de la función cardiovascular
o metabólica se acompañará del cese inmediato de las crisis; si
las crisis son provocadas por alguna lesión cerebral de tipo estructural
como es el caso de los hematomas intracraneanos la eliminación de
la lesión eliminará también el síndrome convulsivo. Si las crisis
son producto de una lesión antigua, una vez precisado el diagnóstico
el tratamiento anticonvulsivante es definitivo. En el control farmacológico
de la epilepsia se siguen aplicando los mismos cánones que comúnmente
se aplican a todos los pacientes, es decir, la meta es proteger
al paciente de nuevas crisis con un tratamiento que no interfiera
en su función cognoscitiva, preferentemente con monofarmacia y en
las dosis menores posibles, e intentar reducir al máximo los efectos
colaterales. También en el paciente con enfermedad cardiovascular
se debe de considerar la sinergia del antiepiléptico con los anticoagulantes,
los diuréticos, la digoxina, etc.; frecuentemente la presencia de
hepatopatía congestiva crónica
por insuficiencia cardíaca
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puede desalentar
el uso del antiepiléptico cuyo metabolismo es intrahepático tal
como sucede con el ácido valproico. En la coexistencia de anticoagulantes
y antiepilépticos es recomendable un control más estrecho del tiempo
de protrombina así como del nivel plasmático del antiepiléptico.
Aunque recientemente la farmacopea antiepiléptica se ha incrementado
notablemente, la fenitoína, la carbamacepina, el valproato, la primidona,
entre otros siguen siendo los antiepiléticos más empleados. El status
epilepticus generalizado tónico-clónico constituye una urgencia
médica que amenaza la vida del enfermo; su tratamiento es prácticamente
el mismo que en el paciente sin cardiopatía, desafortunadamente
la gran actividad muscular presente confiere al paciente con cardiopatía
un mayor riesgo de muerte. El garantizar la vía aérea, la corrección
de las alteraciones metabólicas de inmediato y el cese de la actividad
convulsiva con métodos farmacológicos mediante el uso de fenitoína,
benzodiacepinas, fenobarbital y otros reducirá la morbimortalidad
asociada a dicha condición.
LA ENFERMEDAD CEREBROVASCULAR EN EL PACIENTE
CARDIÓPATA
Isquemia cerebral transitoria e infarto cerebral
Una de las principales emergencias observadas en el paciente con
cardiopatía es sin lugar a dudas la complicación cerebrovascular;
en este rubro se incluyen a todas las enfermedades resultado de
la afección de uno o más vasos sanguíneos cerebrales; el proceso
patológico causal suele ser la oclusión por un trombo o un émbolo
asentado en la circulación extra o intracraneal; también puede ser
la ruptura de un vaso, riego sanguíneo cerebral insuficiente por
caída de la presión arterial, cambio del calibre de la luz del vaso,
alteración en la permeabilidad de la pared del vaso, o aumento de
la viscosidad de la sangre.
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El
tratamiento del paciente con crisis convulsivas debe eliminar la causa
de la misma.
El status epilepticus generalizado tónico-clónico constituye
una urgencia médica que amenaza la vida del enfermo. |