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Uno
de los trastornos neurológicos comunes especialmente en adultos
y pacientes de edad avanzada son los desórdenes del equilibrio.
La aparición de un vértigo súbito asociado
a náuseas y vómitos así como cefalea y alteraciones
cerebelosas debe hacer sospechar de lesiones vasculares de la fosa
posterior.
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Encefalopatía
hipertensiva
Su reconocimiento es relativamente sencillo, caracterizada por hipertensión
arterial grave, alteración del estado de alerta, signos de aumento
de presión intracraneal, retinopatía hipertensiva con edema papilar
y crisis convulsivas; rara vez existen signos neurológicos focales
que en caso de estar presentes pueden estar en relación con infarto
cerebral, hemorragia cerebral parenquimatosa o como déficit neurológico
isquémico transitorio. La reducción paulatina de la presión arterial
en la sala de urgencias es el primer elemento terapéutico para esta
condición; el uso crónico de anticonvulsivantes es controversial
especialmente si no existe lesión estructural intracraneal como
complicación asociada.
ALTERACIONES DEL EQUILIBRIO EN EL PACIENTE
CON CARDIOPATÍA
Uno de los trastornos neurológicos comunes especialmente en adultos
y pacientes de edad avanzada son los desórdenes del equilibrio.
La semiología del vértigo es determinante para encontrar su causa;
el vértigo o mareo es una causa común de asistencia a los servicios
de urgencias. Frecuentemente el enfermo con problemas cardiovasculares
y que sufre de vértigo o mareo acude de inmediato a la sala de urgencias
por considerar que dicho síntoma sea la expresión de agravamiento
o descontrol de su enfermedad cardiovascular. Cuando la anamnesis
muestra la presencia de un vértigo recurrente acompañado de acúfeno
y sordera progresiva debe hacer considerar la posibilidad de síndrome
de Meniere; el acúfeno, la sordera o ambos pueden estar ausentes
en el primer o primeros ataques del vértigo, pero su aparición es
invariable a medida que la enfermedad progresa y se hacen más intensos
en ataques ulteriores de la enfermedad; la mayoría de los pacientes
con alteraciones del equilibrio desarrollan comúnmente
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un
trastorno de ansiedad; en especial en el paciente con enfermedad
cardiovascular el trastorno de ansiedad es más severo y la idea
de vincular este problema a descontrol o agravamiento de la cardiopatía
es común. El reposo junto con otras medidas higiénicas, la administración
de antivertiginosos, la dieta hiposódica, los sedantes o ansiolíticos
son medidas de gran ayuda en su control.
Vértigo posicional paroxístico benigno
Éste es otro problema relacionado a la disfunción laberíntica de
inicio agudo; sus manifestaciones son muy aparatosas, es el típico
vértigo relacionado al ortostatismo cefálico; se debe de diferenciar
de la laberintitis infecciosa como la que puede suceder en algunas
meningitis y de las laberintitis tóxicas inducidas por fármacos
como estreptomicina, gentamicina y otros antibióticos, quinina,
etc.; se debe de diferenciar de los traumatismos y hemorragias del
oído interno. No es raro que este tipo de vértigo se presente en
forma de crisis a lo largo de la vida del paciente, en cuyo caso
pueden ser útiles los ejercicios vestibulares. El vértigo por afección
directa al nervio vestibular es menos común y suele no ser paroxístico;
la rama auditiva adyacente del VIII nervio craneal también puede
verse afectada, de ahí que el deterioro auditivo sea común. Los
neurinomas, meningiomas, schwannomas y algunas aracnoiditis suelen
ser las causas más comunes. La aparición de un vértigo súbito asociado
a náuseas y vómitos así como cefalea y alteraciones cerebelosas
debe hacer sospechar de lesiones vasculares de la fosa posterior
especialmente hemorragias cerebelosas o de localización pontina
especialmente en pacientes con hipertensión arterial crónica. El
vértigo o mareo como manifestaciones aisladas deben poner en duda
el diagnóstico de isquemia cerebral transitoria.
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