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El
potencial de revertir el choque cardiogénico de la TEP masiva
con esta forma de tratamiento es elevado. Al disolver los trombos
más rápidamente se podría también minimizar
el impacto neurohumoral dañino en respuesta a la TEP aguda.
Del mismo modo, la disolución del trombo deberá normalizar
el flujo arterial pulmonar y mejorar su perfusión, lo cual
podría prevenir el desarrollo de HAP crónica y disminuir
la morbimortalidad de TEP a largo
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plazo.
Finalmente, al actuar simultáneamente en la fuente de origen
de los trombos, estos fármacos pueden disminuir la posibilidad
de recurrencia.
Se recomienda el uso de trombolíticos en
pacientes con obstrucción del flujo de sangre a un lóbulo
o a múltiples segmentos pulmonares y en pacientes con inestabilidad
hemodinámica independiente de la magnitud de la embolia.
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