PAC CARDIO-2 Tomo 9

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La ecocardiografía bidimensional ha demostrado su efectividad para la valoración funcional de las válvulas protésicas cardíacas.
Pueden existir también signos de estenosis o insuficiencia protésica con aparición de nuevos soplos hasta en 50% de los casos. La palpación minuciosa del pulso (en enfermos que conservan ritmo sinusal), aunada a la monitorización electrocardiográfica, puede permitir que se reconozca la ausencia de algunos pulsos con QRS evidente, así como alternancia en la amplitud del pulso.38 En otras formas de trombosis, la embolia periférica puede ser la manifestación clínica inicial. El lugar más frecuente de embolización es el cerebro y luego la circulación coronaria.39
    Cuando la obstrucción protésica está localizada en posición tricuspídea, las manifestaciones pueden evolucionar desde la tromboembolia pulmonar hasta un cuadro de insuficiencia cardíaca derecha (60% de los casos), llegando a ocasionar estado de choque por disminución de la precarga del ventrículo izquierdo.40

Diagnóstico de obstrucción protésica

Ante la sospecha clínica de una obstrucción en prótesis mecánicas, es preciso acudir a técnicas no invasivas más sofisticadas para así llegar al diagnóstico de certeza. Es así como la cinerradiografía (especialmente con sustracción digital), es muy útil en la sala de Emergencias cuando se conoce el tipo de prótesis valvular, y siempre que sus componentes sean radiopacos. Será necesario tener conocimiento de los ángulos de apertura del dispositivo, así como las velocidades máximas de excursión y cierre.41
    Desde años atrás, la ecocardiografía bidimensional ha demostrado su efectividad para la valoración funcional de las válvulas protésicas cardíacas. Existen varios signos ecocardiográficos de disfunción de una prótesis valvular biológica o mecánica, ya que permite evaluar la movilidad de sus componentes y las características morfológicas de los mismos.42
Mediante la técnica Doppler es fácil detectar insuficiencia valvular y cuando es codificado en color, tiene la ventaja de localizar el sitio exacto de la regurgitación valvular, sobre todo en el caso de válvulas con flujo central como las bioprótesis o la válvula mecánica de St. Jude.43 Se trata de un estudio no invasivo que únicamente es superado por la ecocardiografía transesofágica aunada a Doppler color. Tanto uno como el otro método son eficaces para valorar la función protésica, pero en general, la ecocardiografía transtorácica tiende a infravalorar ciertos flujos regurgitantes ya que las sombras acústicas impiden la detección adecuada de la insuficiencia mitral. Además, la alta resolución en la imagen transesofágica y su proyección transatrial permiten visualizar trombos o vegetaciones de menor calibre.44
   Por este motivo se considera un estudio esencial en la actualidad, incluso para la toma de decisiones terapéuticas inmediatas, ya que si el deterioro funcional y hemodinámico del paciente es abrupto, existe mayor posibilidad de trombosis protésica que cuando éste es lentamente progresivo y se infiere formación de pannus. La característica ecocardiográfica de la imagen anormal puede dar la pauta a seguir.
    En los casos de difícil diagnóstico, aún con los estudios mencionados y en el enfermo que no presenta un cuadro clínico grave, queda la posibilidad de técnicas radionucleares utilizando plaquetas autólogas marcadas con Indio-111, que permiten visualizar el sitio de trombosis aún cuando sea de pequeño calibre.45
    Por último, si después de haber utilizado todos estos recursos no invasivos, no se logra la certeza diagnóstica, será necesario recurrir a técnicas cruentas como es el cateterismo cardíaco y la angiografía, que hoy día solo llegan a ser necesarios en un número reducido de pacientes.

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