TRATAMIENTO
DE LA DISFUNCIÓN EN PRÓTESIS VALVULARES
Para efectos de esta revisión podemos dividirlo en dos grandes rubros:
1) tratamiento quirúrgico y 2) tratamiento médico.
Tratamiento quirúrgico
Desde hace algunos años, la cirugía ha demostrado su eficacia en
el tratamiento de la disfunción protésica aguda, teniendo una indicación
precisa cuando ésta se debe a: a) fuga perivalvular, b) alteraciones
estructurales de la prótesis, c) endocarditis protésica, d) desproporción
de la prótesis, e) obstrucción extrínseca y f) proliferación de
pannus.
En el caso de trombosis, existen dos posibilidades
técnicas: el recambio valvular y la trombectomía. La mortalidad
quirúrgica actual oscila entre 20 a 80 %, según diversos estudios.46,47
Ésto dependerá evidentemente de la situación clínica del
enfermo y de sus enfermedades concomitantes. Es así que todas las
series coinciden con un mayor índice de mortalidad en aquellos pacientes
que se presentan en clase funcional III-IV, contra los evaluados
en clase funcional I-II (33% contra 9%, respectivamente).48
También influye en la mortalidad la necesidad de realizar la cirugía
en forma urgente (87.7%), que si se trata de un procedimiento electivo
(12.7 %).49
La trombectomía ha sido utilizada por ciertos
grupos quirúrgicos con el objeto de disminuir la tasa de mortalidad
en procedimientos de urgencia. Aparentemente disminuye en forma
considerable el tiempo de intervención. La técnica consiste en una
limpieza minuciosa de la prótesis y excisión del tejido fibroso
(pannus). El inconveniente principal estriba en la dificultad para
alcanzar toda la superficie protésica y la posibilidad de dañar
sus componentes. Esto ha demostrado que los dispositivos se tornan
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altamente trombogénicos,
pudiendo triplicar la tasa de trombosis por paciente por año comparativamente
con una prótesis intacta.50
Tratamiento médico
En los últimos tiempos, con el advenimiento de nuevos medicamentos
que poseen efecto directo sobre la disolución del coágulo, y en
un intento por disminuir la alta tasa de mortalidad quirúrgica de
los pacientes hemodinámicamente muy comprometidos, se ha abierto
una nueva expectativa en el tratamiento de la obstrucción protésica
por trombo.
La historia se remonta a 1971 cuando Luluaga
y col.51 describieron
el primer procedimiento trombolítico exitoso en la obstrucción por
trombo de una prótesis de bola (Starr-Edwards) en posición tricuspídea.
A partir de entonces, muchos investigadores iniciaron su utilización
en diversos tipos de prótesis, de localización mitral, tricuspídea
y pulmonar,52 con resultados
prometedores, sobre todo en aquellos pacientes con mayor compromiso
hemodinámico secundario a la obstrucción protésica aguda.
El trombolítico más utilizado hasta el momento
es la estreptoquinasa (SK), quizá por ser el primero en comercializarse,
pero también existen informes del uso de uroquinasa (UK), y actualmente
con mayor frecuencia, el activador tisular del plasminógeno recombinante
(rt-PA).53 En nuestro
medio, las valvulopatías más frecuentes son de origen reumático,
por lo que es de esperar que un gran porcentaje de nuestros pacientes
tengan anticuerpos circulantes contra los productos del estreptococo,
capaces de neutralizar al trombolítico y modificar los resultados
esperados.54
No existen estudios comparativos en el tratamiento
médico de la trombosis protésica, que hagan de un trombolítico el
ideal.
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En el caso de trombosis, existen dos posibilidades técnicas:
el recambio valvular y la trombectomía.
No existen estudios comparativos en el tratamiento médico de
la trombosis protésica, que hagan de un trombolítico
el ideal. |