También requiere cirugía temprana.42
Las enterobacteriaceas producen frecuentemente episodios
de bacteremia y esporádicamente se asocian a EI (ADIV y el primer
año de las prótesis valvulares). Las más frecuentes son Escherichia
coli, Klebsiella sp., Enterobacter sp. y Salmonella
sp. Afectan válvulas anormales en la mayoría de los casos. Un
número significativo de pacientes desarrolla complicaciones graves
con mortalidad de 70% por lo que se requiere de tratamiento quirúrgico
además de médico. Las recaídas son frecuentes pese a tratamiento
prolongado particularmente en pacientes con EI protésica, aneurisma
micótico, trombo o absceso intracavitario.
Serratia marcescens produce epidemias
regionales de EI en adictos a drogas intravenosas.
Neisseria gonorroeae43
infecta las válvulas aórticas de adultos jóvenes dando lugar a destrucción
valvular (Fig. 22) y formación
de abscesos.
Corynebacterium. Los síndromes clínicos incluyen
EI protésica o de válvula nativa, mediastinitis, meningitis, absceso
cerebral, peritonitis, osteomielitis vertebral, artritis séptica,
neumonía, faringitis, empiema y ventriculitis. Tiene una mortalidad
de 30%.
FISIOPATOLOGÍA
Además de los síntomas constitucionales de infección mediados por
citocinas, las manifestaciones clínicas de la endocarditis bacteriana
son resultado de (Fig. 25):
- Efecto local destructivo de la infección intracardíaca.
- Embolización de fragmentos sépticos de vegetaciones a sitios
distantes (infarto o infección).
- Diseminación hematógena durante la bacteremia
- Respuesta del anticuerpo al organismo infectado con lesión
tisular por depósito
|
de complejos inmunes e interacción Ac.-complemento
con el antígeno depositado en los tejidos.
Las consecuencias intracardíacas van desde lo
trivial caracterizado por una vegetación sin daño tisular hasta
lo catastrófico cuando hay destrucción local y se extiende más allá
de la valva (destrucción o perforación de la valva, ruptura de una
cuerda tendinosa) lo que da lugar a insuficiencia cardíaca progresiva.44
La infección particularmente la que involucra
la válvula aórtica o las prótesis valvulares, puede extenderse al
tejido perivalvular con formación de absceso45
con fiebre persistente46
por falta de respuesta al tratamiento; produce alteraciones del
sistema de conducción47
de relevancia clínica o pericarditis purulenta. Las vegetaciones
grandes pueden dar lugar a obstrucción valvular con deterioro hemodinámico.
En general, las complicaciones que involucran
la válvula aórtica evolucionan con mayor rapidez. La embolización
de fragmentos de vegetación es clínicamente evidente en 11-43% de
los pacientes; en estudios de necropsia la evidencia es de hasta
65%.48 Los émbolos del
lado izquierdo producen síntomas de infección o de infarto del órgano
afectado. Es controversial aunque generalmente aceptado que las
vegetaciones hipermóviles o mayores de 10 mm tienen mayor riesgo
de embolización.49
Virtualmente cualquier órgano puede ser infectado
por vía hematógena incluyendo el bazo, el riñón, el cerebro, las
meninges, el pericardio, el hueso (vértebras), la sinovia y el humor
vítreo. Los abscesos con frecuencia son pequeños y múltiples.
En la endocarditis infecciosa se forman tres
clases de anticuerpos IgA, IgG e IgM con capacidad funcional de
opsonización, aglutinación y fijación de complemento.
|
|
Las complicaciones que involucran la válvula aórtica
evolucionan con mayor rapidez.
Virtualmente cualquier órgano puede ser infectado por vía
hematógena. |