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Las
consecuencias más importantes son la mayor morbilidad y mortalidad
como resultado de no diagnosticar un IAM o de hacer un diagnóstico
retardado.
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Existe una diferencia en la frecuencia de infartos no diagnosticados
en varias series publicadas, lo que refleja la dificultad para hacer
una evaluación adecuada de los pacientes con dolor precordial agudo
(Cuadro 1).
Las consecuencias más importantes son la mayor
morbilidad y mortalidad como resultado de no diagnosticar un IAM
o de hacer un diagnóstico retardado. En dos estudios clínicos realizados
por Lee y McCarthy14,15
se informó una mortalidad de 25 y 26% respectivamente; en ambos
estudios la incidencia de la mortalidad en el grupo de enfermos
no diagnosticados fue mayor que la mortalidad de los pacientes con
IAM ingresados al hospital. En la serie de Lee participan seis hospitales;
en su estudio 35 pacientes fueron comparados con 105 enfermos con
IAM hospitalizados; los pacientes en los que el IAM no fue diagnosticado,
eran más jóvenes, con menos frecuencia de dolor opresivo o diaforesis
y sin cambios en el ECG inicial de infarto o de isquemia. Rusnak
y col. estudiaron las características de los médicos de urgencia
que confundieron el diagnóstico de IAM y observaron que dicho grupo
de médicos no obtenían una descripción más detallada de las características
del dolor precordial, no realizaban una investigación más profunda
de la existencia de factores de riesgo cardiovasculares, hicieron
con
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menos
frecuencia una exploración clínica del sistema cardiopulmonar y
pocas veces tomaban un registro electrocardiográfico.16
La toma de decisión está frecuentemente basada en los
datos clínicos que incluyen la existencia de factores de riesgo,
las características de los síntomas y el análisis del ECG inicial.
En un intento para mejorar el diagnóstico, recientes estudios se
han realizado para medir nuevos marcadores séricos y estudios de
imágenes cardíacas tales como ecocardiografía y de perfusión miocárdica
con medicina nuclear, como adyuvantes a la clínica y al ECG.
En el Instituto Nacional de Cardiología “Ignacio
Chávez”, consideramos que en la evaluación inicial de pacientes
con dolor precordial debe siempre estimarse la posibilidad de un
SIA, aún en aquellos en que la sintomatología es de las más atípicas
(Fig. 3).
SÍNTOMAS DE PRESENTACIÓN
En pacientes con una historia de angina o de infarto previo, la
comparación de los síntomas de isquemia previa, permite identificar
a un grupo que tiene la probabilidad de 15% de que su dolor actual
sea similar al dolor del infarto previo o es similar pero peor que
la angina crónica del paciente en términos de severidad, duración,
frecuencia o falla al tratamiento habitual.17
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