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Se
detecta endocarditis con cultivo negativo en 15-20 % de los pacientes.
La válvula tricúspide se afecta en la mayoría
de los casos por lo que son frecuentes los embolismos e infiltrados
pulmonares de origen embólico así como la insuficiencia
cardíaca.
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La
EIP tardía ocurre más frecuentemente en las prótesis
biológicas y cuando se colocan en posición aórtica
o se realiza un implante valvular múltiple. Los datos clínicos
son similares a los de la EI en válvula nativa; en una minoría
de casos, los soplos nuevos o cambiantes pueden estar ausentes con
una menor frecuencia de insuficiencia cardíaca y una mortalidad
menor.
La incidencia en válvula mecánica
es de 0.45% pac/año en p. mitral, 0.54% en pAo y 0.64% en
doble implante mientras que en la prótesis biológica
es de 0.49%, 0.91% y 0.90%, respectivamente.82
La fuente de infección se detecta en 25-80% (principalmente
procedimientos o infecciones dentales o urológicas). Los
estreptococos son los organismos más comunes; también
se han informado gramnegativos, enterococos y S. epidermidis.
Las complicaciones son frecuentes (Cuadro
35), y la mortalidad mayor. Una prótesis aórtica
infectada está rodeada por un anillo que puede ser necrótico
con abundantes microorganismos inaccesibles al tratamiento antibiótico.
La dehiscencia válvular y la regurgitación valvular
son el resultado. El absceso se presenta en 50-60% de la EI en prótesis
mecánicas y en 10% de las válvulas biológicas.
La ICC se presenta en 30-70%, el embolismo en 28%; también
es frecuente la anemia hemolítica. La infección puede
extenderse a la pared de la aorta y formar fístulas al atrio
o ventrículo derecho o extenderse al septum interventricular
con la formación de abscesos y alteración del sistema
de conducción.
Cuando las prótesis están en
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posición
mitral, los abscesos son menos frecuentes e involucran la parte
posterior del anillo.
Pueden formarse vegetaciones grandes que obstruyan
la válvula o den lugar a émbolos sépticos especialmente
en la endocarditis por hongos, Haemophilus parainfluenzae o
S. viridans.
En el caso de bioprótesis y homoinjertos
éstos pueden presentar perforación de las valvas o
desprendimientos parciales del anillo que dan como resultado insuficiencia
cardíaca aguda y edema agudo pulmonar.
La mortalidad por EIP está relacionada
a la persistencia de la infección, extensión de la
misma a estructuras adyacentes que causan dehiscencia o fístula.
La mortalidad a un año de la EIP temprana es de 50-80% y
de la mitad para la EIP tardía.
Se requiere por tanto un tratamiento agresivo
que combine tratamiento antimicrobiano específico, y tratamiento
quirúrgico con debridación radical, reconstrucción
e implante de una nueva prótesis. En todo paciente con prótesis
y bacteremia debe sospecharse esta entidad. Debe iniciarse el tratamiento
antimicrobiano en forma temprana tan pronto se tomen hemocultivos.
El ecocardiograma transtorácico es de utilidad
limitada debido a que la prótesis produce ecos anormales
que interfieren con la evaluación por lo que deberá
realizarse evaluación inicial y seguimiento con ECO transesofágico
que permite detectar vegetaciones pequeñas, invasión
tisular y formación de abscesos o fístulas. La gammagrafía
con leucocitos marcados con Gallio 67 o Indio 111 permiten el diagnóstico
de absceso miocárdico en casos de difícil diagnóstico.
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