|
La
higiene dental deficiente o las infecciones periodontales pueden
producir bacteremia aún en ausencia de procedimientos dentales.
La manipulación y el drenaje de tejidos infectados puede
dar lugar a bacteremia por el mismo organismo que produce la infección.
|
|
El cirujano se enfrenta a un paciente severamente enfermo. La mortalidad
quirúrgica es elevada y existe el riesgo potencial de reinfección
de la prótesis.
En el momento actual, la debridación o el remplazo
de la válvula infectada se reserva a las siguientes indicaciones
específicas:
Absolutas:
- Bacteremia persistente con o sin signos iniciales de respuesta
a tratamiento médico después de siete días de tratamiento médico,
- Empeoramiento de la insuficiencia cardíaca después de 24
a 72 horas de tratamiento antibiótico particularmente en la
que resulta de regurgitaciones valvulares agudas.
- Recurrencia de embolismo sistémico.
- Sepsis.
- Absceso perianular.
- Aneurisma micótico con inminencia de ruptura.
- Prótesis valvular con moderada a severa dehiscencia o una
vegetación que interfiera con la apertura valvular.
Relativas:
- Infección por hongos, Staphylococcus o bacilos gramnegativos
que son difíciles de tratar médicamente.
- Endocarditis protésica sin dehiscencia, insuficiencia
u obstrucción.
- Vegetaciones grandes. El tratamiento quirúrgico
en ausencia de otra indicación absoluta es controversial y deben
de considerarse otros factores como la edad, tipo de organismo,
presencia o ausencia de enfermedad concomitante, respuesta al
tratamiento y estado hemodinámico.
La mortalidad y el remplazo valvular temprano en la
EI de
válvula nativa es de 25 y 40% respectivamente. El tratamiento combinado
médico y quirúrgico es
|
el
que proporciona los mejores resultados en los pacientes con insuficiencia
cardíaca. El 70% de los pacientes no están libres de eventos a los
cinco años de la cirugía debido a que se observan recaídas con relativa
frecuencia.
La cirugía requiere de debridación extensa del
tejido infectado y es el principio más importante de la cirugía
en la endocarditis y la reconstrucción más que solo el remplazo
valvular con frecuencia es necesaria. Tres factores contribuyen
al pobre resultado en pacientes que requieren más que un simple
cambio valvular:
- Cirugía compleja (abscesos perivalvulares, doble cambio valvular).
- Tiempo de bomba prolongado.
- Enfermedad sistémica severa. La mayoría de los pacientes
ingresan en clase funcional III y IV de la NYHA83
en el caso de EI
de válvula nativa y en clase funcional II-III 84,85
en el caso de EI
protésica.
La clase funcional IV y la fracción de expulsión
del ventrículo izquierdo menor a 40% son factores de mal pronóstico.
Las complicaciones preoperatorias más frecuentes
son la insuficiencia renal (25%), sepsis (14%), eventos embólicos
sistémicos (6%) y evento embólico cerebral (19%). La mortalidad
temprana es de 11 a 15% debida a insuficiencia cardíaca, falla multiorgánica,
sangrado y sepsis. Los factores de riesgo son la edad, presencia
de estafilococo (20%) u hongos (30-60%), clase funcional previa
(Clase funcional IV) e insuficiencia renal previa.
La mortalidad operatoria depende también del
estadio de la infección al momento de la cirugía. En los pacientes
con infección activa (cultivos positivos) la mortalidad es de 15-30%.
El antecedente de absceso miocárdico o perianular, cuando se realiza
una debridación completa, enfermedad coronaria significativa concominante
o enfermedad multivalvular no influyen significativamente en la
sobrevida.83,85
|