A
la luz de los conocimientos actuales se sabe que el manejo de este
síndrome es inicial y primordialmente médico y que con esta modalidad
terapéutica se logra reversibilidad o estabilización del enfermo
en 70-80% de las oportunidades. Por lo tanto, se alcanza la estabilidad
de la placa aterosclerosa o las anormalidades del endotelio vascular
coronario, lo que a su vez es de capital importancia pronóstica
en relación a la morbimortalidad en tratándose de esta variedad
sindromática de la cardiopatía isquémica.
MEDICACIÓN ANTIANGINOSA
Nitroglicerina
Utilizada desde el año de 1979, ha demostrado su eficacia en el
control del dolor anginoso. Puede hacerlo desaparecer, reducir su
frecuencia de aparición, su duración o mitigar la intensidad del
mismo. Es piedra angular en el manejo terapéutico del SAI, a pesar
de que hoy día no ha sido demostrada su capacidad en reducir la
mortalidad de esta entidad. Se recomienda su utilización por vía
intravenosa por ser de fácil dosificación y poderse titular de acuerdo
a la respuesta clínica y hemodinámica. Más fundamentalmente por
haberse demostrado su superioridad a la vía de administración oral
o a la aplicación tópica de nitritos en el periodo que comprende
las últimas 24 horas dentro de las primeras 48-72 horas de su empleo.13
Se recomienda iniciar su dosificación a razón de 5 a 10 microgramos
minuto, con incrementos de 5 a 10 microgramos cada 5 minutos hasta
lograr suprimir el dolor anginoso. A dosis de más de 200 microgramos
por minuto se debe estar pendiente por la aparición de efectos colaterales
o adversos, aunque es de hacerse notar que éstos pueden hacerse
presentes con dosis menores. Especial cuidado debe tenerse con estados
de hipotensión
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arterial
sistémica, por lo que se requiere vigilancia estrecha de la TA sistémica
durante su administración. La respuesta deseada habitualmente se
obtiene al lograr descender la presión sistólica sistémica 20 mm
Hg ó 10 mm Hg de la presión media. Con el tratamiento inicial es
frecuente obtener respuesta favorable con el mismo dentro de los
primeros 60 minutos de su aplicación. La falta de alcanzar el éxito
con éste obliga a considerar otras posibilidades diagnósticas como
causa del cuadro clínico (IAM en evolución, disección aórtica, embolismo
pulmonar, neumotórax, ruptura esofágica o isquemia de órganos intraabdominales).
De no ser este el caso se recomienda el uso continuo de la nitroglicerina
durante las primeras 48-72 horas, aunque se debe estar consciente
que puede aparecer el fenómeno de tolerancia desde las primeras
24 horas de haberse iniciado su empleo. De existir recurrencia de
la angina, esta condición puede tener como causa real este fenómeno
verdadero previamente citado, pero también ser producto de depósito
intermitente de plaquetas, por la formación de nuevos trombos o
por espasmo coronario. Situaciones que se solucionan habitualmente
con el incremento de la dosis de la nitroglicerina o agregando o
adicionando otro fármaco (betabloqueador, calcioantagonista) al
esquema terapéutico. Una vez estabilizado el paciente (24-48 horas
sin angor y hemodinámicamente estable) se procede al cambio a nitratos
orales o por aplicación transdérmica, conducta que a su vez disminuye
la aparición de los fenómenos de tolerancia.14,15
Los nitratos no deben usarse jamás como monoterapia. Si bien la
nitroglicerina y los nitritos son útiles para el manejo de la angina
y del dolor coronario, el control de ésta se facilita con el empleo
de analgésicos de uso contemporáneo aplicados de manera concomitante.
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El
manejo de este síndrome es inicial y primordialmente médico y que
con esta modalidad terapéutica se logra reversibilidad o estabilización
del enfermo en 70-80% de las oportunidades.
Es piedra angular en el manejo terapéutico del SAI, a pesar de que
hoy día no ha sido demostrada su capacidad en reducir la mortalidad
de esta entidad. |