PAC Cardio-1 B3

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Betabloqueadores. Se ha demostrado que estos medicamentos reducen de manera significativa la frecuencia en la aparición de la angina, así como la duración de los episodios de ésta.


Heparina.
Su utilidad sola o asociada a la ASA ha quedado sólidamente demostrada en el clásico estudio de Theroux.
Betabloqueadores

Se ha demostrado que estos medicamentos reducen de manera significativa la frecuencia en la aparición de la angina, así como la duración de los episodios de ésta, al igual que abaten la posibilidad de que los sujetos con SAI evolucionen al IAM. Se les considera el fármaco adyuvante de primera elección a la nitroglicerina. No hay evidencia definitiva que se deban administrar de manera concomitante y rutinaria con calcioantagonistas. En estudios bien llevados se ha demostrado reducción significativa de los episodios anginosos, de eventos de isquemia asintomática, de IAM y de la necesidad de realizar cirugía de revascularización coronaria (CRVC) urgente.16

Calcioantagonistas

De este grupo de medicamentos sólo la nifedipina (en estudios aleatorios) ha demostrado su utilidad definitiva en el SAI.17-19 Se les ha consignado un efecto clínico contraproducente cuando se emplean aisladamente, por lo que hay consenso en rechazarlos como monoterapia. La conducta actual es que, de requerirlos, deben de ser empleados a seguir de los betabloqueadores.17

Las razones son las siguientes: la administración simultánea de calcioantagonistas y de betabloqueadores da equilibrio farmacológico terapéutico. Los betabloqueadores (BB) contrarrestan la estimulación simpática refleja que ocasionan los calcioantagonistas; por su lado los calcioantagonistas evitan a su vez la vasoconstricción que pueden generar los BB en algunos casos, ya que al bloquear los receptores beta se dejan libres a los alfa es decir sin oposición a la estimulación alfaadrenérgica.19 No deben de emplearse y por lo tanto no se recomienda el uso de calcioantagonistas si el SAI evoluciona con disfunción ventricular izquierda transitoria o permanente.
ANTICOAGULANTES

Aunque la Asociación Norteamericana del Corazón recomendaba o sugería la anticoagulación desde el año de 1948 hasta 1984, no habían estudios bien conducidos que dieran la pauta terapéutica definitiva en este sentido. Es en los años de l986 a 1988 cuando el grupo cardiológico de Montreal, Canadá, encabezado por Theroux y col. demuestran de una manera incontrovertida la utilidad de la anticoagulación en este síndrome anginoso.9

Heparina

Su utilidad sola o asociada a la ASA ha quedado sólidamente demostrada en el clásico estudio de Theroux y col.9 donde queda asentado de acuerdo a los resultados obtenidos en 121 pacientes que recibieron ASA, 118 heparina, 122 la asociación de ambas y 118 enfermos placebo, en este trabajo muy bien llevado. Los resultados: 0% de mortalidad en los tres primeros grupos contra 1.6% en el grupo placebo. El 11.8% de IAM observado en el grupo placebo, 3.3% en el de ASA, 0.8% en el de heparina y 1.6% en el que se emplearon ambos medicamentos, avalan la utilidad de la anticoagulación en el SAI. Al igual resultados favorables se documentaron en cuanto a la reducción de angina refractaria con la utilización de heparina.

El estudio demostró que sólo la heparina y no la aspirina es capaz de reducir la frecuencia de los episodios de angina.

Su uso

De no existir contraindicación formal para el empleo de la heparina todos los enfermos con SAI deben devengar de su beneficio. Se recomienda un bolo de 3000 UI y a seguir 1000 UI por hora en infusión continua, para mantener el TPTa entre 60 y 85 segundos.4

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