Valores
menores de TPTa no resultan de utilidad terapéutica y mayores favorecen
el sangrado. No se debe dosificar la heparina por kilogramo de peso.
Es obligado hacer TPTa cada seis horas hasta tener índices útiles
(60-85 seg); al igual se debe de realizar biometría hemática cada
24 horas durante los primeros tres días. Si existe recurrencia de
la angina estando el enfermo bajo este tratamiento se debe verificar
el valor del TPTa, pues se ha documentado en estas circunstancias
habitualmente valores menores a 60 seg. También es obligado verificarlo
si existe hipotensión arterial sistémica, sangrado o se documenta
isquemia asintomática.
Algunos autores han comunicado la posible interacción de la nitroglicerina
con la heparina. La primera puede reducir los efectos de la segunda.
Por lo tanto al suspender la nitroglicerina es obligado revisar
el TPTa con miras a prevenir complicaciones hemorrágicas menores
o inclusive mayores.
La heparinización se suspende cuando el enfermo está libre de angina
(3 a 5 días) y nunca sin estar bajo tratamiento con ASA, ya que
de hacerse sin esta terapéutica ocurren con mayor frecuencia cualquier
tipo de episodios isquémicos (fenómeno de rebote). Estos eventos
caracterizados por mayor recurrencia de angina o frecuencia de IAM
se han documentado más frecuentemente al suspender la heparina que
ASA.20
Aunque el estudio de Theroux y col.4
demostró una mayor tendencia a la frecuencia de sangrados al asociar
la heparina y ASA, otros investigadores no lo han confirmado. Lo
habitual en la clínica es asociarlas por tener mecanismos de acción
diferentes y complementarios y por no haberse documentado una frecuencia
mayor y bien definida de complicaciones hemorrágicas. Se recomienda
por lo tanto, su uso concomitante desde el ingreso del paciente
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(Estudio RISC).21
ASA
Su empleo es incuestionable en el SAI y la base de la indicación
radica en haberse demostrado su efecto inhibitorio en la función
plaquetaria y en los resultados favorables con ASA derivados de
los estudios multicéntricos en prevenir el IAM y reducir la mortalidad
por enfermedad cardiovascular. Dosis: de inicio 325 mg/día, posteriormente
de 80 a 160 mg/día. Las dosis menores reducen la posibilidad de
sangrado y su efectividad ha quedado demostrada (Estudio RISC).21
En caso de hipersensibilidad a ASA una alternativa es la ticlopidina
(250 mg al día).
TROMBOLISIS
Teóricamente la terapia trombolítica en el SAI, particularmente
si se administrara de manera temprana, se esperaría una reducción
de la severidad de la obstrucción coronaria o impediría la progresión
de la misma, lo que favorecería el curso clínico. Empero los resultados
de los estudios clínicos iniciales han sido inconsistentes en sus
resultados. Más recientemente los estudios TIMI IIIA y IIIB han
dado la pauta terapéutica vigente hoy día.22,23
Se acepta que este tratamiento como medida rutinaria no es útil
y que sí puede ser deletéreo a diferencia de lo documentado ampliamente
en el IAM. Con esta intervención medicamentosa se ha notado una
mayor frecuencia de IAM (8.3% vs 4.6%) y de hemorragia cerebral.
Las razones que se aducen son la mayor frecuencia de retrombosis,
al exponerse la trombina al incremento en la actividad plaquetaria
por ser el trombo rico en plaquetas. Por otro lado no se le ha demostrado
utilidad superior a la heparina en reducir trombos visibles en la
arteriografía coronaria. Por estas razones la terapéutica trombolítica
está fuera de las recomendaciones rutinarias medicamentosas del
SAI.23
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ASA.
Su empleo es incuestionable en el SAI y la base de la indicación radica
en haberse demostrado su efecto inhibitorio en la función plaquetaria. |