PAC Cardio-1 B3

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Si bien la medicación antianginosa no ha demostrado que reduce la mortalidad del SAI, sí modifica la historia natural de la angina y guarda un lugar angular en la terapéutica de esta entidad. Con ella, con el manejo anticoagulante, con el antiagregante plaquetario, son todos y resultan parte fundamental y básica del tratamiento médico moderno. Este manejo nos permite en 70 a 80% de los enfermos, transformar la placa inestable en estable, lo que se puede considerar como reversibilidad en las anomalías del endotelio vascular coronario. La eventual impredecibilidad clínica del SAI obliga, en algunos enfermos, a realizar arteriografía coronaria con
carácter de urgente, al que está con tratamiento médico óptimo o es por los marcadores clínicos un enfermo de alto riesgo y se le vislumbra elevada morbimortalidad. La aplicación de este recurso, la coronariografía, va indicada con miras a buscar otros caminos terapéuticos, los de revascularización mecánica (la APTL o la CRVC) con el fin de solucionar el SAI. Recursos intervencionistas que también han demostrado su utilidad en este síndrome isquémico agudo, que hoy día es uno de los retos médicos contemporáneos ya que su morbimortalidad no es despreciable y se acerca en algún momento de su evolución a la del IAM.
TRATAMIENTO DEL INFARTO AGUDO DEL MIOCARDIO
Las medidas terapéuticas en el infarto agudo del miocardio (IAM) en el transcurso del tiempo, han evolucionado dramáticamente.
INTRODUCCIÓN

Las medidas terapéuticas en el infarto agudo del miocardio (IAM) en el transcurso del tiempo, han evolucionado dramáticamente.

En la década de los 60’s se decía que el IAM, era una patología de difícil comprensión, pero que obligaba a tener al sujeto en reposo prolongado con lo que se tenía una mortalidad de 40%.1 En los años 70’s, tan solo con el advenimiento de las Unidades Coronarias, al detectar oportunamente las alteraciones del ritmo y, con un monitoreo hemodinámico a través de catéter de flotación se logra disminuir dicha mortalidad a 18%.2,3 Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes
para disminuir la disfunción ventricular y la muerte por falla de bomba. Por lo que era indispensable disponer de otra alternativa terapéutica, lo que se logró hasta que se determinó la importancia de la trombosis coronaria en la fisiopatología del IAM4 (Fig. 5); al lisar el trombo se restablece el flujo coronario y es así como el tratamiento trombolítico (TT) disminuye la mortalidad, hasta un 9%5-10 (Fig. 6). Con lo anterior, se determinó que además de la detección de arritmias y el monitoreo hemodinámico, la terapia de reperfusión es la piedra angular en el tratamiento del IAM, ya que logra: 1) Restablecer el flujo coronario; 2) Disminuir la disfunción ventricular y 3) Reducir la mortalidad.

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