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Tanto
el tratamiento trombolítico como la angioplastía directa, deberán
ser considerados como los métodos de reperfusión primaria.
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De'Wood,4
cirujano con la preocupación por reperfundir al IAM con este método,
encontró la presencia de trombosis como causa primordial en la fisiopatología
de la oclusión trombótica coronaria; con esto la trombolisis adquiere
la relevancia conocida como método de reperfusión y, actualmente,
los resultados prometedores de la ACTPD hacen que éste sea el método
ideal de reperfusión mecánica. Por lo anterior, la cirugía como método
de reperfusión primaria solo podría estar indicada cuando: 1) no se
pueda realizar ACTPD por existir lesión de tronco de la coronaria
izquierda, situación que se observa hasta en 5% de los casos63
(Fig. 21); 2) en lesiones trivasculares con choque
cardiogénico;64
3) en oclusión aguda post-ACTPD con deterioro hemodinámico;65
y en otro sentido, sin ninguna duda, para resolver las complicaciones
mecánicas del IAM.66
ESTRATEGIAS DE REPERFUSIÓN
El colocar alguno de los métodos de reperfusión como superior, es
poco práctico e incorrecto; lo que nosotros proponemos es que se
deberán tener en cuenta las indicaciones específicas para determinado
procedimiento, así como su
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disponibilidad en el momento oportuno (Fig. 22).
Tanto el tratamiento trombolítico como la angioplastía directa,
deberán ser considerados como los métodos de reperfusión primaria
y, únicamente cuando la anatomía coronaria no permita la realización
de angioplastía directa, así como tampoco se haya considerado la
terapia trombolítica, se deberá estimar a la cirugía de revascularización
como posibilidad de reperfusión en el evento agudo.
Al aceptar la eficacia de la angioplastía directa sobre la trombolisis,
se deberá considerar que ésta se encuentra indicada, siempre que
se pueda realizar; sin embargo, como esto no es factible, su indicación
precisa está en el paciente de alto riesgo, como en el IAM de localización
anterior, con más de tres derivaciones contiguas afectadas, independientemente
de la edad.36
Así, los pacientes de riesgo menor, como aquellos con IAM de localización
posteroinferior y sin extensión dorsal o al ventrículo derecho,
se podrá indicar el TT. Siempre existirán los casos de riesgo intermedio,
o bien de difícil decisión, en donde el tratamiento deberá ser individualizado
y dependerá del sitio y la experiencia del grupo donde se ubica
el enfermo (Fig. 23).
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