PAC Cardio-1 B3

Contenido | Anterior | Siguiente

Figura 25. Estrategia diagnóstica y terapéutica
Figura 25

Al ingreso de un paciente, lo más importante es la valoración clínica del enfermo para estratificar su riesgo y establecer prioridades.31


Figura 26. Estrategia diagnóstica y terapéutica


Modificada de JACC 1996.31 1) La valoración clínica del enfermo (semiología del dolor), 2) Valoración de ECG. 3) Conducta terapéutica (reperfusión, respuesta médica, observaciones). 4) Valoración de la estrategia.
Algunos estudios, han reportado beneficio de reperfusión tardía hasta las 24 horas.
Independientemente de la condición clínica, el beneficio de la reperfusión tardía en la fase aguda, se deberá analizar por la teoría del “vaso permeable”,71 que no sólo está relacionada con la cantidad de “miocardio salvado”, sino que su utilidad se reporta al disminuir el fenómeno de remodelación ventricular patológica72 y la presencia de potenciales tardíos.73 Por lo que, cuando ésta se pueda realizar, sin aumentar el riesgo de complicaciones por hacerla, se deberá favorecer. Sin embargo, esto último es controversial ya que en el caso de la trombolisis, siempre existirá el riesgo de sangrado y en el de ACTPD, podría parecer un esfuerzo excesivo, ya que no hay evidencia de que en el paciente estable produzca beneficio inmediato.

Algunos estudios, han reportado beneficio de reperfusión tardía hasta las 24 horas;10 actualmente, en la fase aguda el concepto de reperfusión tardía (TT, ACTPD), no debe ir más allá de 12 horas.31 El pensar
en cirugía en este contexto, aumenta la mortalidad y sólo estaría justificada en el paciente con inestabilidad hemodinámica y que no se pudo realizar ACTPD.

MEDIDAS GENERALES

Básicamente son las que se establecen al momento del ingreso del paciente (Fig. 25); aunque sencillas y generales, siempre deberán ser analizadas y dependiendo de la condición clínica del enfermo, ser modificadas día con día.

Reposo absoluto. Se deberá instituir de inmediato y en ausencia de complicaciones, no será mayor a 48 horas, ya que al prolongarlo en forma innecesaria, aumenta las complicaciones por trombosis venosa. Posteriormente, el reposo podrá ser alternante (cama, sillón y permitir el uso de retrete); la progresión de la actividad física deberá individualizarse y dependerá de la condición clínica del enfermo.

Contenido | Anterior | Siguiente

Copyright © 2005 Dr. Scope. Derechos Reservados.
Diseño y Programación: Educación Médica Contínua