Cuando
sólo se produce disfunción de músculo papilar o ruptura de cuerdas
tendinosas de orden menor la gravedad de la insuficiencia mitral es
menor y se puede intentar tratamiento médico; esta situación siempre
se debe sospechar en presencia de infarto posteroinferior con congestión
pulmonar. Clínicamente existe la aparición de soplo regurgitante mitral
y como signo hemodinámico onda V gigante.
Ruptura del séptum interventricular
Su frecuencia es de 0.5 a 2% y ocupa entre 1 a 5% de mortalidad
en el IAM; es más frecuente en el infarto anterior pero cuando se
presenta como complicación de un infarto posteroinferior es más
grave. La enfermedad multivascular es frecuente; la ruptura puede
suceder tempranamente en las primeras 24 horas o en forma tardía
después de dos semanas;
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la
mayoría de los casos es entre el tercer al séptimo día postinfarto.
Se produce un corto circuito de derecha a izquierda, con sobrecarga
de volumen al ventrículo derecho (Fig. 41 y
42) y aumento de flujo pulmonar; cuando se
asocia a estado de choque cardiogénico su pronóstico es más malo
y esta condición indicaría la intervención quirúrgica temprana en
donde se reporta una mortalidad superior a 32%.120
Cuando la ruptura septal es bien tolerada o la repercusión hemodinámica
es menor, la reparación quirúrgica se podrá diferir y entonces los
resultados mejorarán. El tratamiento médico conservador es inapropiado.
El pronóstico en general es malo. La sobrevida a un año sin tratamiento
quirúrgico es tan sólo de 5%; cuando es posible la reparación quirúrgica
del defecto, revascularización y resección de aneurisma la sobrevida
a un año llega a ser hasta de un 75%.121
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