Todos
estos mecanismos patológicos explican la reducción del calibre del
vaso epicárdico coronario y por ende la de su luz, dando como resultado
una alteración entre el aporte y la demanda de elementos nutricios
y de oxígeno al miocardio con la consecuente expresión clínica que
es el SAI.
Con fundamento o con base en los estudios angiográficos, los angioscópicos,
los bioquímicos y los de necropsia el SAI está ocasionado por cambios
en la superficie endotelial coronaria. Más lo trascendente desde el
punto de vista clínico es que este síndrome es frecuentemente transitorio
y potencialmente reversible, cuyo curso puede ser hacia la estabilización,
o bien evolucionar al IAM o a dar y ser el responsable de la muerte
súbita.
EL DIAGNÓSTICO
Cae dentro de la problemática del complejo análisis clínico del dolor
torácico.10 Tratándose de IAM, en individuos que acuden con algia
torácica éstos representan una tercera parte del diagnóstico real
de esta entidad, en el otro tercio no se confirma la impresión clínica
y en el resto de los sujetos corresponde a una población con diagnóstico
incierto de las admisiones a los Servicios de Urgencia. Se sabe además
que el 5% de los individuos con dolor torácico que no se admiten presentan
posteriormente en su domicilio IAM. Si bien estos aspectos se han
documentado tratándose de sujetos con IAM, para el SAI, hoy día desafortunadamente
se desconocen o no han sido analizados en la clínica. El diagnóstico
de angina inestable es indudablemente clínico y sólo del correcto
juicio en este sentido, dependerá el camino inicial terapéutico que
se le delinee al enfermo, por lo que lo anterior es profundamente
relevante y práctico. De ahí que la evaluación diagnóstica inicial
del SAI se hará siempre frente al enfermo y será crucial. Dependerá
de un muy cuidadoso y detallado |
análisis
del interrogatorio y en especial del dolor torácico y de un examen
físico minucioso (identificación de galope ventricular, aparición
de soplos, estertores pulmonares), así como de la mejor detallada
interpretación del trazado electrocardiográfico.
Hoy día no podemos marginar el apoyo de la radiología y de la ecocardiografía
en este sentido y, del posible recurso que representa en algunos Centros
el que pueda dar la medicina nuclear en el SAI11,12
(Fig. 3). Sin embargo, en la mayoría de las veces
la estratificación inicial será sólo con fundamento exclusivo en la
clínica y con el electrocardiograma de superficie de doce derivaciones
y preferentemente con el círculo torácico (excluir IAM dorsal). |
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Lo
trascendente desde el punto de vista clínico es que este síndrome
es frecuentemente transitorio y potencialmente reversible, cuyo curso
puede ser hacia la estabilización, o bien evolucionar al IAM. |