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Se
puede decir que las estatinas y las resinas son las drogas de primera
elección para la hipercolesterolemia, mientras que los fibratos
lo son para la hipertrigliceridemia y la niacina para la dislipidemia
combinada.
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TRATAMIENTO
FARMACOLÓGICO DE LAS DISLIPIDEMIAS
La decisión de utilizar fármacos hipolipemiantes debe apoyarse en
las recomendaciones descritas líneas arriba, según sea con fines de
prevención primaria o secundaria. Por supuesto que cada caso hay que
individualizarlo, a fin de ajustar la modalidad de tratamiento a las
necesidades y peculiaridades de cada paciente.
Las principales familias de agentes hipolipemiantes se enlistan en
el cuadro 24. En general, se puede decir que
las estatinas y las resinas son las drogas de primera elección para
la hipercolesterolemia,5
mientras que los fibratos lo son para la hipertrigliceridemia y la
niacina para la dislipidemia combinada. Sin embargo, aparte del mecanismo
de acción y efectividad hipolipemiante, la selección del fármaco debe
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basarse también en otras consideraciones, como son la tolerabilidad
del fármaco, las evidencias de que mejora el pronóstico coronario
e induce estabilización o regresión de las lesiones, e incluso el
precio del producto.
Las estatinas son poderosas drogas hipocolesterolemiantes, que a la
vez son generalmente bien toleradas. Existen varias de éstas en el
mercado mexicano (por orden de aparición en el mercado: lovastatina,
simvastatina, pravastatina y fluvastatina) y pronto llegarán otras
dos (atorvastatina y serivastatina). Actúan inhibiendo parcial y temporalmente
a la reductasa de la 3-hidroxi-3-metilglutaril-coenzima A (ver figura
12) y con ello, disminuyen la síntesis de novo del colesterol
en el hepatocito.67
Cuando la concentración de colesterol en el hepatocito disminuye,
aumenta el número de receptores LDL y por ende, la extracción de la
lipoproteína del plasma, disminuyendo en esa forma la concentración
del colesterol plasmático. |