Finalmente,
los derivados del ácido fíbrico son drogas que en general, tienen
mayor efecto sobre los TG que sobre el colesterol, en virtud de
su mecanismo de acción: disminución de la síntesis hepática de VLDL
y aumento de la actividad de la lipasa lipoproteica.83
Algunos fibratos como clofibrato, ya prácticamente en desuso, aumentan
la excreción de colesterol por la bilis, lo que aumenta el poder
litogénico de este fluido (y la probabilidad de enfermedad litiásica
biliar, responsable a su vez del exceso de muertes debido a complicaciones
pancreatobiliares que se observaron en diversos estudios).84
A diferencia del clofibrato, que puede elevar las LDL en pacientes
hipertrigliceridémicos, otros fibratos más modernos como el bezafibrato
y el gemfibrozil, reducen en general las LDL, al estimular no sólo
la LPL, sino la lipasa hepática, a la vez que disminuyen la síntesis
de apo B y estimulan la depuración del colesterol vía el receptor
LDL.81 El
uso de fibratos conlleva una reducción importante de 50% del nivel
de TG y sólo 10% del nivel de colesterol. Las HDL aumentan hasta
un 20%, por lo que es la droga por excelencia en la hipoalfalipoproteinemia.
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Los
fibratos modernos son generalmente bien tolerados, pero es común
la presencia de molestias gastrointestinales menores, como flatulencia,
dolor abdominal, náusea y distensión abdominal. Pocas veces se observa
síndrome miosítico o daño hepático. El clofibrato demostró reducir
los eventos coronarios, pero aumentó la mortalidad general, por
un exceso de complicaciones biliares y pancreáticas, cuya génesis
ya fue explicada. El gemfibrosil ha demostrado reducir la mortalidad
coronaria, pero no la general.84
El poder litogénico del gemfibrozil y sobre todo del bezafibrato
es mucho menor que el del clofibrato. El bezafibrato es el único
derivado del ácido fíbrico que ha mostrado reducir las lesiones
coronarias.85
Otras drogas hipolipemiantes son el probucol, cuyo único efecto
benéfico es el de ser antioxidante, pero con la enorme desventaja
de ser un muy modesto reductor del colesterol y de disminuir también
las HDL. Existen otros fibratos como el etofibrato, el fenofibrato
y el cipofibrato, que en general tienen el mismo perfil que los
ya descritos y drogas como la neomicina y los aceites de pescado
-3, que tienen
un magro valor en la práctica diaria.
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LA HIPERTENSIÓN
ARTERIAL COMO FACTOR DE
RIESGO
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La
importancia de la hipertensión arterial sistémica (HAS) estriba
fundamentalmente en su poder angiopatogénico. A diferencia de la
hipercolesterolemia, que afecta principalmente a las grandes y medianas
arterias, la HAS puede dañar a todos los vasos del árbol arterial
sistémico, desde la aorta hasta las arteriolas.86
A diferencia de otros factores de riesgo que son más dañinos en
sujetos jóvenes, la HAS mantiene su poder patogénico en los sujetos
de todas las edades y en ambos
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sexos.87
Diversos estudios de carácter experimental, patológico, epidemiológico,
clínico y terapeútico apoyan la observación de que la HAS es un
factor de riesgo mayor en la génesis de la aterosclerosis coronaria.88
La figura 20 (formada
con datos provenientes del estudio Pooling Project89
muestra la relación curvilínea entre las cifras de la presión arterial
sistólica (PAS) y diastólica (PAD) por un lado y el riesgo de sufrir
un evento coronario, por el otro.
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La
importancia de la hipertensión arterial sistémica estriba fundamentalmente
en su poder angiopatogénico. |
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