|
Cuando
la vejiga se llena aproximadamente a la mitad de su capacidad (200-250
ml) se experimenta el primer deseo de micción.
En el estudio urodinámico de vaciado se observa incremento en la
presión vesical, silencio electromiográfico del esfínter, disminución
en la presión uretral y aparición de curva de flujo urinario.
|
|
FASE
DE VACIAMIENTO
La micción es un acto voluntario y placentero, que involucra una
serie de reflejos coordinados que producen una relajación uretral
al tiempo que hay una contracción sostenida del detrusor hasta que
se completa el vaciamiento de la vejiga. Cuando la vejiga se llena
aproximadamente a la mitad de su capacidad (200-250 ml) se experimenta
el primer deseo de micción, el cual es inhibido en forma voluntaria
hasta que la mujer se encuentre en un lugar socialmente apto para
la micción. Al llegar a los 450 o 500 ml de capacidad vesical se
produce un estímulo sensitivo aferente que viaja por el nervio pélvico,
y asciende por la médula espinal, hace sinapsis en el núcleo pontino
de la micción y termina el impulso en el lóbulo frontal en donde
se origina la vía eferente que tiene tres efectos primordiales:
1) La inhibición del pudendo (somático) lo cual relaja la musculatura
estriada periuretral. 2) Inhibición
|
del
impulso simpático lo cual al inhibir el estímulo alfa relaja el
músculo liso uretral y el cuello vesical lo que favorece la apertura
de este último y la inhibición betaadrenérgica que contrae al músculo
detrusor indirectamente al permitir la transmisión postganglionar
parasimpática que viaja por el nervio pélvico. Dicho estímulo parasimpático
producirá la contracción sostenida del detrusor. En el estudio urodinámico
de vaciado se observa incremento en la presión vesical (detrusor
solo o con prensa abdominal), silencio electromiográfico del esfínter,
disminución en la presión uretral y aparición de curva de flujo
urinario (Fig. 2).
Existen ciertas alteraciones en la micción que pueden originarse
por: a) alteración en la contractilidad del detrusor como sería
una disminución (hiporreflexia) (Fig.
3), o ausencia de contractilidad (arreflexia) cuya causa puede
ser miógena o neurógena.
|