Por
el contrario en mujeres postmenopáusicas o de la tercera edad es necesario
considerar: deprivación estrogénica, inestabilidad del detrusor, incontinencia
mixta o disminución de la presión uretral.
Es necesario discernir entre la mujer con incontinencia primaria y
la que ya ha sido sometida a algún tipo de cistouretropexia, en cuyo
caso es mandatoria la utilización de todo el arsenal diagnóstico incluyendo
las pruebas urodinámicas.
Enfermedades como: diabetes mellitus, litiasis de vías urinarias,
Parkinson, hipertensión arterial, neumopatía crónica, esclerosis múltiple,
lesión de columna, etc., pueden alterar los circuitos de la micción,
provocar reflejos aferentes provenientes de la vejiga o incrementar
la presión intraabdominal y de esta manera hacer más acentuado el
proceso.
Es sumamente importante indagar el tipo de fármacos que está utilizando
la paciente ya que es sabido que entre los efectos secundarios pueden
alterar el funcionamiento de la vejiga y uretra, contrayéndolas o
relajándolas y aumentando o disminuyendo la presión de estos órganos.
En algunos casos basta con substituir una sustancia bloqueadora alfa
antihipertensiva por otra de mecanismo distinto para que se termine
el problema urinario.
En casos que coexistan síntomas de pérdida urinaria con esfuerzo y
datos de inestabilidad del detrusor, es imperativo el empleo de pruebas
urodinámicas.
INVESTIGACIÓN DE COLONIZACIÓN DE LA ORINA
Debe destacarse que antes de efectuar cualquier tipo de exploración,
es prudente contar con el urocultivo o en su defecto se puede realizar
prueba rápida de detección con tira reactiva investigándose: nitritos,
estearasa de leucocitos, pH, hematuria, etc. En caso de positividad
se indicará tratamiento correspondiente debiendo recordarse que el
gérmen más frecuente es E. coli y que su endotoxina tiene propiedades
bloqueadoras alfa adrenérgicas lo cual puede disminuir la presión
uretral y ocasionar pérdida urinaria.
EXPLORACIÓN FÍSICA
Debe estar orientada a la búsqueda de:
- Datos de prolapso genital, aunque no necesariamente la presencia
de cistocele denota suspensión inadecuada de la unión uretrovesical.
- Corroboración del signo de pérdida urinaria mediante la prueba
de esfuerzo. Debe hacerse con vejiga llena y de preferencia con
la paciente de pie. En caso de que no se objetivize la pérdida
urinaria,
|
se indica prueba de peso de la toalla sanitaria.
- Datos de atrofia genital que indirectamente nos orientará sobre
el estado hormonal de la paciente.
- Patología uterina o anexial que pueden ser corregidas en el
mismo acto quirúrgico.
- Valoración neurológica. Mediante pruebas sencillas que nos
indiquen la integridad del centro de la micción inferior, situado
a nivel de los segmentos S2 a S4, ya que
la incontinencia puede ser secundaria a lesiones del sistema nervioso
central.5
- Prueba del hisopo. Se introdujo en 1971 para valorar el sostén
anatómico de la unión uretrovesical.6
El cambio en el ángulo del aplicador que exceda de 30° al esfuerzo,
denota apoyo anatómico inadecuado de la base vesical y de la unión
uretrovesical.7
Es necesario destacar que la positividad de la prueba no es diagnóstica
de incontinencia genuina de esfuerzo,8
pero está presente en casi todas las mujeres con este problema
que no han sido operadas.
URETROCISTOSCOPIA Y MEDICIÓN DE
ORINA RESIDUAL
La endoscopia con un uretrocistoscopio de 0° es una técnica sencilla
y rápida para efectuarse en el consultorio9
y que debe ser realizada sistematicamente por el uroginecólogo. Se
practica con un instrumento fino (18 o 22 FF de diámetro) sin anestesia
local, utilizando agua o CO2 como medios de distensión,
con la paciente en decúbito dorsal después de haber orinado; una vez
que se ha introducido la "camisa" puede medirse el volumen de orina
residual de la que drena a través del uretroscopio; cantidades mayores
a 100 ml harán sospechar incontinencia por rebosamiento.
La cistometría debe ser parte integral de la valoración de las vías
urinarias ya que permite al médico diferenciar entre la inestabilidad
del detrusor y la incontinencia anatómica.
Debe inspeccionarse cuidadosamente la vejiga y la uretra en busca
de: cistisis intersticial (petequias hemorrágicas), uretritis (mucosa
uretral roja y edematosa), unión uretrovesical (pólipos mucosos o
sin ellos) o divertículos uretrales. Las dos primeras entidades pueden
remedar a la inestabilidad del detrusor4
y los divertículos a la incontinencia genuina. Posteriormente, con
el uretroscopio colocado a 1 cm de la unión uretrovesical se pide
a la paciente que retenga la orina; en caso de haber un nervio pudendo
intacto y la uretra plegable, la paciente podrá obturar la unión uretrovesical;
en caso contrario deberá sospecharse neuropatía periférica o uretra
fibrótica. |
|
Es
importante indagar el tipo de fármacos que está utilizando la paciente
ya que es sabido que entre los efectos secundarios pueden alterar
el funcionamiento de la vejiga y uretra.
Prueba del hisopo. Se introdujo en 1971 para valorar el sostén anatómico
de la unión uretrovesical.
Debe inspeccionarse cuidadosamente la vejiga y la uretra en busca
de: cistisis intersticial, uretritis, unión uretrovesical o divertículos
uretrales. |