Existen
a la fecha varias pruebas que han sido diseñadas para evaluar y
diagnosticar a la paciente incontinente. Entre las más representativas
se deben señalar: la cistomanometría con pruebas provocadoras, la
tasa de transmisión de la presión abdominal, el perfil de presión
uretral estático y dinámico, la determinación de presión vesical
de pérdida o "leak point pressure", la videocistografía integrada
a la cistomanometría y en un orden más clínico aunque también con
un buen margen de aceptación diagnóstica, la prueba de esfuerzo
precedida de cistomanometría, en la cual se haya excluido la inestabilidad
del detrusor; todas estas pruebas han demostrado un grado de confiabilidad
aceptable; sin embargo, individualmente consideradas ninguna ofrece
una sensibilidad y especificidad del 100%. Se describirá brevemente
cada una de ellas, su interpretación y valor diagnóstico.
CISTOMANOMETRÍA CON PRUEBAS PROVOCADORAS
Este procedimiento se efectúa con la paciente en posición totalmente
sentada, habiendo colocado previamente los catéteres de registro
de presión, que idealmente deben ser de los llamados "micro tip"
los cuales llevan montados microtransductores en el mismo catéter.
El catéter doble registra las presiones de uretra y vejiga, el catéter
simple registra la presión abdominal a través de la vagina; la presión
del detrusor se obtiene mediante una operación de substracción electrónica
de la presión abdominal sobre la presión vesical; la electromiografía
simultánea enriquecerá la información urodinámica.
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Se practica la cistomanometría con el método ordinario. Es aconsejable
utilizar una bomba que regule el paso intravesical de solución a
una velocidad estable. Se manejan valores que van de los 50 ml a
los 100 ml/minuto. Las pruebas de esfuerzo (tos, pujo), se practican
(de acuerdo a los diversos autores) cuando la paciente refiere el
primer deseo de micción, el deseo normal de micción y la vejiga
totalmente llena. La prueba es positiva para incontinencia genuina
de esfuerzo, cuando simultaneamente con el esfuerzo, se observa
pérdida del líquido a través del meato uretral, sin que en el trazo
de registro se manifieste contracción del detrusor. En la Fig.
4 que representa un segmento de cistomanometría practicado en
nuestro laboratorio con un equipo Surgitek us 1000, puede apreciarse
una prueba positiva para I.G.E. Por el contrario el diagnóstico
de detrusor inestable se establece cuando, como consecuencia del
llenado vesical, cambio de posición o esfuerzo, se produce una contracción
del detrusor, de por lo menos 15 cm de agua. En la Fig.
5 se muestra una contracción verdadera del detrusor que terminó
en micción involuntaria cuando apenas se había introducido en vejiga
50 ml de solución fisiológica. Esta paciente padecía vejiga inestable
y de baja complacencia. Si la distensión vesical provoca urgencia
seguida de pérdida de líquido sin haber contracción del detrusor
el diagnóstico será incontinencia por urgencia sensorial.
En caso de que la cistomanometría en posición sentada sea negativa
para incontinencia, en una paciente que refiera padecer este síntoma
en forma regular, se repite el estudio en posición de pie. |
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Existen
a la fecha varias pruebas que han sido diseñadas para evaluar y diagnosticar
a la paciente incontinente.
La prueba es positiva para incontinencia genuina de esfuerzo, cuando
simultaneamente con el esfuerzo, se observa pérdida del líquido a
través del meato uretral, sin que en el trazo de registro se manifieste
contracción del detrusor.
En caso de que la cistomanometría en posición sentada sea negativa
para incontinencia, en una paciente que refiera padecer este síntoma
en forma regular, se repite el estudio en posición de pie. |