El
hallazgo de una fístula nos obliga a hacer estudios de imagen en uretra
y uréter para descartar la concurrencia de más fístulas mediante uretrografía
en la cual se emplea una sonda especial de doble globo que al inflarse
éstos obliteran el cuello vesical y el meato uretral externo permitiendo
el llenado uretral por un orificio entre ambos balones (catéter de
Tratner).
El uréter se estudia mediante urografía excretora o pielografía ascendente
como se verá más adelante.
UROGRAFÍA EXCRETORA Y PIELOGRAFÍA ASCENDENTE
La urografía excretora consiste en la inyección endovenosa de material
radioopaco; de esta manera se puede visualizar la captación y excreción
del mismo por las vías urinarias. Por lo anterior es un método que
además de morfológico es funcional; así un riñón puede aparecer excluido
(no visible) en casos de agenesia, de alteración vascular unilateral
(trombosis renal), falla funcional, etc.
La eliminación del medio de contraste por los sistemas pielocaliciales
y los uréteres es de utilidad en el diagnóstico de la incontinencia
urinaria de tipo extrauretral, es decir cuando la pérdida de orina
se origina en un sitio distinto a la uretra, como es la ectopia ureteral
y las fístulas ureterovaginales (Fig. 10).
La pielografía ascendente requiere de cateterización del meato ureteral
del lado en el cual se sospecha lesión mediante cistoscopia; es
más conveniente realizarla bajo anestesia o sedación. Se inyecta
por vía retrógrada medio de contraste hidrosoluble y se toman
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placas
anteroposteriores para visualizar en forma ascendente el uréter.
En la actualidad las fístulas ureterales se tratan con mayor frecuencia
mediante el empleo de catéteres ureterales del tipo doble "J", los
cuales se colocan por vía endoscópica previa pielografía y actúan
a manera de férula ureteral mientras cicatriza el trayecto fistuloso.
ULTRASONOGRAFÍA
En la década de los setentas se le dio una importancia radical a
la hipermovilidad del cuello vesical como un factor etiopatogénico
en la incontinencia urinaria genuina de esfuerzo (IUGE); durante
esta época, el método de elección para evaluar la movilidad de dicha
estructura fue la prueba del hisopo. Con el advenimiento del ultrasonido
de tiempo real dicha estructura y su fisiología han podido ser evaluadas
por un método iconográfico económico, poco invasivo y de gran accesibilidad.
Los primeros estudios realizados por Bathia y colaboradores comparando
la prueba del hisopo y el ultrasonido abdominal, encontraron mayor
movilidad uretrovesical con ambas pruebas diagnósticas en los casos
de IUGE. Una dificultad técnica de la vía abdominal radica en que
la unión uretrovesical se encuentra retropúbica lo cual hace más
difícil su evaluación por esta vía. En raros casos, este método
resulta de utilidad para la visualización de fístulas vesicovaginales
(Fig. 11) o divertículos
uretrales.
Con el advenimiento de los transductores intravaginal, intrarrectal,
transperineal e intrauretral, dicha dificultad técnica se ha abolido.
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En la década de los setentas se le dio una importancia radical a la
hipermovilidad del cuello vesical como un factor etiopatogénico en
la incontinencia urinaria genuina de esfuerzo.
Urografía excretora y pielografía ascendente: es un método que además
de morfológico es funcional. |