En
el caso de una fístula puntiforme, es posible identificar el orificio
vesical si se ocluye la vagina con el globo inflado de una sonda Foley
y se infunde aire a través del mismo catéter. Al observar por el lente
del cistoscopio, se identifican las burbujas que emanan del orificio
en la mucosa vesical (Fig. 23).
La administración de un colorante por vía oral (fenilazopiridina)
permite realizar la cistoscopia (cromatoscopia) y observar la eliminación
normal del mismo por ambos meatos ureterales. Ante una fístula, la
ausencia de eliminación del colorante por uno o ambos meatos, hace
sospechar el origen ureterovaginal. En este caso, se instila en la
vejiga otro colorante (azul de metileno) y se coloca un tapón en la
vagina. El color de la mancha en la almohadilla indicará la procedencia
del líquido (Fig. 24).
En los casos de fístula vesicouterina, se puede realizar una vaginoscopia
con el uretrocistoscopio y observar
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el
drenaje de la orina o un colorante intravesical a través del orificio
cervical (Fig. 25).
De existir el antecedente de una neoplasia pelviana, es obligatoria
la biopsia del orificio fistuloso.
CONCLUSIÓN
Se puede afirmar que el estudio uretrocistoscópico del aparato urinario
inferior en la mujer con incontinencia urinaria es fundamental.
Su ejecución requiere destreza a base de adiestramiento y práctica.
Sin embargo, tradicionalmente y por razones poco explicables, el
Ginecoobstetra ha estado vedado de esta práctica y si lo intenta,
puede causar yatrogenia peligrosa. No obstante, si el ginecólogo
está interesado en la urología ginecológica, debe conocer el alcance
y dimensiones diagnósticas y terapéuticas de los procedimientos
urológicos endoscópicos. En este sentido, podrá capacitarse para
efectuarlos o en su defecto, interconsultar oportunamente con el
especialista experimentado.
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En
los casos de fístula vesicouterina, se puede realizar una vaginoscopia
con el uretrocistoscopio y observar el drenaje de la orina o un colorante
intravesical a través del orificio cervical. |