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Los
avances tecnológicos, especificamente la urodinamia multicanal,
permiten no sólo precisar la función alterada (almacenamiento y/o
vaciamiento), sino también sugerir un manejo específico.
De igual importancia es catalogar el grado de relajación pélvica
coexistente, detallando el tipo de defecto encontrado y los compartimientos
afectados de acuerdo a las clasificaciones vigentes en la actualidad.
La prueba de esfuerzo, con la paciente de pie, previa instilación
vesical hasta la sensación de plenitud, sigue siendo de utilidad.
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El diagnóstico de los diversos tipos de incontinencia urinaria en
la mujer, se logra en base a un estudio ordenado y sistemático. Los
avances tecnológicos, especificamente la urodinamia multicanal, permiten
no sólo precisar la función alterada (almacenamiento y/o vaciamiento),
sino también sugerir un manejo específico. No existe ninguna prueba
o signo "patognomónico" que ayude a precisar con exactitud el diagnóstico.
Las causas de incontinencia urinaria son múltiples, no sólo asociadas
a eventos obstétricos o a estados de hipoestrogenismo, sino también
relacionarse a la ingesta de ciertos medicamentos o ser la primera
manifestación de un problema neurológico, como sucede en algunos casos
de esclerosis múltiple. De ahí que la historia clínica y la exploración
física deben ser completas, no sólo concretarse a la esfera ginecológica.
No es posible, mediante el cuestionario urológico, determinar la causa
de la incontinencia. Su utilidad radica en que nos reflejará el grado
de severidad del problema y nos orientará hacia donde dirigir nuestra
investigación. Un cultivo de orina negativo es primordial antes de
iniciar la investigación. Algunos procedimientos de investigación
invasivos pueden agudizar las molestias en presencia de infección.
El examen neurológico que comprende: reflejo patelar, reflejo bulbocavernoso
y la prueba de "pica-toca", aunado a la medición de orina residual
(normal=menos de 30 ml), nos muestran integridad del arco reflejo
sacro y la normalidad de estas pruebas practicamente nos asegura ausencia
de problema neurológico como causante de incontinencia urinaria.
La prueba de esfuerzo, con la paciente de pie, previa instilación
vesical hasta la sensación de plenitud, sigue siendo de utilidad.
En problemas de soporte anatómico (IUGE), la pérdida de orina será
en poca cantidad y en forma sincrónica con el esfuerzo; en la inestabilidad
vesical, la pérdida aparece unos segundos después del esfuerzo,
acompañándose de un deseo imperioso de micción y la cantidad de
orina que se pierde es mayor. La prueba de Bonney no es confiable
por el alto índice de falsas positivas. De igual importancia es
catalogar
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el
grado de relajación pélvica coexistente, detallando el tipo de defecto
encontrado y los compartimientos afectados de acuerdo a las clasificaciones
vigentes en la actualidad.
La movilidad del cuello vesical se puede apreciar mediante varias
maneras: prueba del hisopo (Q-tip), uretroscopia dinámica con lente
con ángulo de 0°, uretrocistografía con cadena o con ultrasonido
transperineal o endovaginal. Una paciente con pérdida de orina sincrónica
con el esfuerzo, sin otro síntoma urológico agregado, con residuos
urinarios normales y con buena movilidad del cuello vesical tiene
una probabilidad del 80-90% de tratarse de IUGE.
El diagnóstico de inestabilidad vesical se logra mediante una cistometría
de llenado, con la paciente de pie, empleando maniobras provocadoras
(toser, brincar, escuchar u observar el chorro del agua), observándose
contracciones involuntarias del detrusor. La ausencia de éstas nos
habla sólo de un detrusor estable en el momento de la prueba y nos
descarta inestabilidad vesical. Se puede emplear un aditamento vaginal
ambulatorio que monitoriza el compartimiento del detrusor por lapsos
más prolongados efectuando la paciente sus labores cotidianas. La
prueba del "pad" nos cuantifica la pérdida urinaria mas no proporciona
el diagnóstico.
En ciertos casos no será posible demostrar objetiva y clinicamente
IUGE y la paciente puede presentar síntomas urológicos poco usuales.
Estos casos se verán beneficiados con una investigación urodinámica
que incluya: uroflujometría, de utilidad en detectar problemas de
vaciamiento vesical, y el perfil de presión uretral. El empleo de
microtransductores localizados simultaneamente dentro de vejiga
y en el trayecto uretral, permite evaluar la transmisión de la presión
de la cavidad abdominal hacia la uretra y registrar la capacidad
de ésta de mantenerse cerrada durante el esfuerzo. Es precisamente
cuando la presión intravesical excede la presión intrauretral al
esfuerzo, la condición sine qua non para establecer el diagnóstico
de IUGE. Ésto sólo puede comprobarse con la ayuda de la urodinamia.
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