PAC GO-1 Libro 2 Ginecología

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DIAGNÓSTICO DE LOS DIVERSOS TIPOS DE INCONTINENCIA URINARIA EN LA MUJER
Los avances tecnológicos, especificamente la urodinamia multicanal, permiten no sólo precisar la función alterada (almacenamiento y/o vaciamiento), sino también sugerir un manejo específico.


De igual importancia es catalogar el grado de relajación pélvica coexistente, detallando el tipo de defecto encontrado y los compartimientos afectados de acuerdo a las clasificaciones vigentes en la actualidad.


La prueba de esfuerzo, con la paciente de pie, previa instilación vesical hasta la sensación de plenitud, sigue siendo de utilidad.
El diagnóstico de los diversos tipos de incontinencia urinaria en la mujer, se logra en base a un estudio ordenado y sistemático. Los avances tecnológicos, especificamente la urodinamia multicanal, permiten no sólo precisar la función alterada (almacenamiento y/o vaciamiento), sino también sugerir un manejo específico. No existe ninguna prueba o signo "patognomónico" que ayude a precisar con exactitud el diagnóstico.
Las causas de incontinencia urinaria son múltiples, no sólo asociadas a eventos obstétricos o a estados de hipoestrogenismo, sino también relacionarse a la ingesta de ciertos medicamentos o ser la primera manifestación de un problema neurológico, como sucede en algunos casos de esclerosis múltiple. De ahí que la historia clínica y la exploración física deben ser completas, no sólo concretarse a la esfera ginecológica. No es posible, mediante el cuestionario urológico, determinar la causa de la incontinencia. Su utilidad radica en que nos reflejará el grado de severidad del problema y nos orientará hacia donde dirigir nuestra investigación. Un cultivo de orina negativo es primordial antes de iniciar la investigación. Algunos procedimientos de investigación invasivos pueden agudizar las molestias en presencia de infección. El examen neurológico que comprende: reflejo patelar, reflejo bulbocavernoso y la prueba de "pica-toca", aunado a la medición de orina residual (normal=menos de 30 ml), nos muestran integridad del arco reflejo sacro y la normalidad de estas pruebas practicamente nos asegura ausencia de problema neurológico como causante de incontinencia urinaria.
La prueba de esfuerzo, con la paciente de pie, previa instilación vesical hasta la sensación de plenitud, sigue siendo de utilidad. En problemas de soporte anatómico (IUGE), la pérdida de orina será en poca cantidad y en forma sincrónica con el esfuerzo; en la inestabilidad vesical, la pérdida aparece unos segundos después del esfuerzo, acompañándose de un deseo imperioso de micción y la cantidad de orina que se pierde es mayor. La prueba de Bonney no es confiable por el alto índice de falsas positivas. De igual importancia es catalogar
el grado de relajación pélvica coexistente, detallando el tipo de defecto encontrado y los compartimientos afectados de acuerdo a las clasificaciones vigentes en la actualidad.
La movilidad del cuello vesical se puede apreciar mediante varias maneras: prueba del hisopo (Q-tip), uretroscopia dinámica con lente con ángulo de 0°, uretrocistografía con cadena o con ultrasonido transperineal o endovaginal. Una paciente con pérdida de orina sincrónica con el esfuerzo, sin otro síntoma urológico agregado, con residuos urinarios normales y con buena movilidad del cuello vesical tiene una probabilidad del 80-90% de tratarse de IUGE.
El diagnóstico de inestabilidad vesical se logra mediante una cistometría de llenado, con la paciente de pie, empleando maniobras provocadoras (toser, brincar, escuchar u observar el chorro del agua), observándose contracciones involuntarias del detrusor. La ausencia de éstas nos habla sólo de un detrusor estable en el momento de la prueba y nos descarta inestabilidad vesical. Se puede emplear un aditamento vaginal ambulatorio que monitoriza el compartimiento del detrusor por lapsos más prolongados efectuando la paciente sus labores cotidianas. La prueba del "pad" nos cuantifica la pérdida urinaria mas no proporciona el diagnóstico.
En ciertos casos no será posible demostrar objetiva y clinicamente IUGE y la paciente puede presentar síntomas urológicos poco usuales. Estos casos se verán beneficiados con una investigación urodinámica que incluya: uroflujometría, de utilidad en detectar problemas de vaciamiento vesical, y el perfil de presión uretral. El empleo de microtransductores localizados simultaneamente dentro de vejiga y en el trayecto uretral, permite evaluar la transmisión de la presión de la cavidad abdominal hacia la uretra y registrar la capacidad de ésta de mantenerse cerrada durante el esfuerzo. Es precisamente cuando la presión intravesical excede la presión intrauretral al esfuerzo, la condición sine qua non para establecer el diagnóstico de IUGE. Ésto sólo puede comprobarse con la ayuda de la urodinamia.

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