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Podemos
concluir que la "complejidad" de la investigación dependerá precisamente
de la complejidad del cuadro que la paciente presente. Es importante
comprender que en la medida que efectuemos una investigación completa,
más posibilidades tendremos de precisar
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el
diagnóstico y ofrecer un manejo congruente a los hallazgos; y a
la inversa, el limitar la investigación, sólo conduce a mayores
fallas en el diagnóstico y por ende tratamientos erróneos. Actuar
de esta manera es hacer medicina de "intuiciones", la cual no es
válida en la actualidad.
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Podemos
concluir que la "complejidad" de la investigación dependerá precisamente
de la complejidad del cuadro que la paciente presente. |
Basicamente
consiste en modificar el hábito o conducta en relación a la micción,
el tratamiento farmacológico y la terapéutica quirúrgica. En las
pacientes con I.U.E.G. pueden aplicarse cualquiera de ellos, en
cambio en incontinencia de urgencia responden a los dos primeros.
En general el tratamiento quirúrgico debe efectuarse en aquellos
casos en los que se ha fracasado con el manejo conservador.2,
12, 10
A) En toda paciente incontinente debe disminuirse la ingesta de
líquidos, evitar la cafeína e instruirla a orinar en forma regular
a intervalos adecuados de acuerdo al diario miccional. Como medida
paliativa también se recomienda el uso de toalla sanitaria o pañal
para adulto de acuerdo a la severidad del problema no obstante la
pérdida de orina puede dar problema de irritación de la piel pero
puede ayudar mientras se efectúe tratamiento mas adecuado o definitivo.
Lo mismo puede aceptarse en relación al autocateterismo en caso
de incontinencia por rebosamiento, que es preferible al catéter
continuo que está indicado mas bien en casos de retención urinaria
de corta duración (menos de dos a cuatro semanas).
B) Tratamiento
médico. Estrategia sobre conducta de la micción. Incluye la reeducación
vesical; lo principal es que se entienda el mecanismo tanto de
continencia como de incontinencia y el patrón normal y anormal
de la micción y mantener un estricto programa de micción. Esta
técnica tiende a reestablecer la inhibición cortical del reflejo
de llenado vesical que está perdido en pacientes con inestabilidad
del detrusor. El diario miccional es una guía para establecer
el programa que se inicia con intervalos menores o más frecuentes
a los que se presenta el episodio de incontinencia; la paciente
debe orinar regularmente tenga o no urgencia. También se le instruye
a que ignore omitir deseos de orinar ya sea por distensión o por
técnicas de relajación. Debe de llevar una hoja anotando todo
lo indicado (intervalo, urgencia, etc.) y aproximadamente y de
acuerdo a la evolución se cambiará cada dos días alargando el
periodo intermiccional 15 a 30 minutos hasta lograr que se efectúe
cada dos a tres horas. El éxito depende en mucho de la motivación
tanto
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de la paciente como del médico, en ocasiones es hasta de un 80%
aproximadamente.
C) Ejercicios de músculos del piso pélvico (KEGEL). La contracción
voluntaria del pubococcígeo mejora el tono de la musculatura estriada
uretral y el control de la orina hasta en 70% de pacientes. El éxito
depende de la habilidad de la paciente para efectuar estos ejercicios.
La forma de instruir se inicia desde la exploración ginecológica;
al introducir los dedos índice y medio en la vagina, se le ordena
que contraiga su piso pélvico (pubococcígeo) o que apriete los dedos;
una forma muy sencilla es decir "que corten el chorro de la orina",
ésto es facilmente entendible y permite evaluar el tono muscular
(biofeedback). Los ejercicios se deberán realizar varias
veces al día (al menos diez minutos por la mañana y por la noche)
(trabajo estático intermitente), así como a un bloqueo propioceptivo
sistemático adaptado a los actos de la vida cotidiana.6
D) Técnicas de retroalimentación biológica o retrocontrol sensorial
(biofeedback). Es una forma de enseñanza o de reeducación
en la cual la paciente recibe una información posterior con respecto
a una actividad fisiológica inconciente o mal percibida. Pueden
emplearse dispositivos intravaginales, intrauretrales o intrarrectales;
los más comunes son los vaginales (perineómetro o simples tubos
pyrex de diferente diámetro); la movilización de los tubos por la
contracción de los elevadores permite controlar su eficacia; se
recomiendan dos sesiones semanales. También se pueden utilizar conos
intravaginales de material sintético, semejantes a pequeños tapones
vaginales, disponibles en una gama de pesos diferentes (18 a 90
g); se elige el peso máximo que permita su mantenimiento en la vagina.
La tonicidad de los elevadores se opone a su deslizamiento hacia
abajo en posición ortostática. El "stop-test", que consiste en interrumpir
voluntariamente la micción, no debe recomendarse como un ejercicio
sistemático de reeducación debido al riesgo de crear una disinergia
o de favorecer un residuo postmiccional; no obstante, podrá realizarse
de vez en cuando considerándolo como una prueba global (pero aproximada)
de la eficacia del sistema de cierre.
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En
toda paciente incontinente debe disminuirse la ingesta de líquidos,
evitar la cafeína e instruirla a orinar en forma regular a intervalos
adecuados de acuerdo al diario miccional.
La contracción voluntaria del pubococcígeo mejora el tono de la musculatura
estriada uretral y el control de la orina hasta en 70% de pacientes.
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