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Entre
más temprana sea la etapa en la que se ha diagnosticado
el cáncer el tratamiento que se aplique tendrá más
éxito.
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Factores
pronósticos en cáncer del cuello uterino
Entre más temprana sea la etapa en la que se ha diagnosticado el
cáncer el tratamiento que se aplique tendrá más éxito. Así mismo
el pronóstico será mejor si no hay metástasis ganglionares regionales
pélvicas que se ponen en evidencia mediante la TAC y la cirugía
(Cuadro 37).
Cuando solamente un grupo ganglionar está afectado el pronóstico
será mejor si hay dos o más grupos involucrados. Cuando hay metástasis
a ganglios paraaórticos el pronóstico es malo. Lo mismo será si
se encuentran metástasis a órganos distantes a la pelvis. El cáncer
invasor en mujeres jóvenes tiene mal pronóstico. Cuando la invasión
al estroma cervical es profunda
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y además ha involucrado a vasos linfáticos y sanguíneos, también
se agrava el pronóstico. La variedad histológica afecta más al pronóstico
cuando se trata de carcinoma adenoescamoso, carcinoma de células
vítreas, carcinoma quístico adenoideo, carcinoma basal adenoideo,
tumor carcinoide, carcinoma indiferenciado, leiomiosarcoma, sarcoma
botrioides (rabdomiosarcoma embrionario), adenosarcoma, tumor mixto
maligno de origen mülleriano, tumor de Wilms, melanoma maligno,
linfomas y leucemias, tumores germinales y carcinoma secundario
por extensión directa o metástasis. Entre más grande es el volumen
del tumor peor será el pronóstico. La asociación de SIDA y cáncer
del cuello uterino tiene muy mal pronóstico.
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El
cáncer del cuerpo uterino es una enfermedad que generalmente
afecta al endometrio (adenocarcinoma) y con poca frecuencia
al músculo uterino (sarcomas).
El estudio histológico del endometrio mediante biopsia
de endometrio o legrado uterino fraccionado es el
método definitivo del diagnóstico.
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El
cáncer del cuerpo uterino es una enfermedad que generalmente afecta
al endometrio (adenocarcinoma) y con poca frecuencia al músculo uterino
(sarcomas).
El adenocarcinoma del endometrio se desarrolla preferentemente en
mujeres en la postmenopausia; es raro encontrar este padecimiento
en mujeres menores de 40 años.
El endometrio puede alterarse desarrollando diferentes estados de
hiperplasia que podrán terminar en un adenocarcinoma.
HIPERPLASIA DE ENDOMETRIO
La hiperplasia de endometrio ha sido estudiada con todo detalle por
la Sociedad Internacional de Patólogos en Ginecología (International
Society of Gynecologic Pathologists). Esta agrupación recomienda la
siguiente clasificación señalada en el cuadro
38. En el cuadro
39 se presentan otras clasificaciones de la hiperplasia de endometrio.
El cuadro clínico de las hiperplasias del endometrio se expresa
con hemorragia genital anormal, de abundancia variable, acompañada
o no de coágulos, en la etapa perimenopáusica o en cualquier etapa
de la vida, de manera espontánea, o en pacientes que están tomando
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hormonas
como tratamiento para el climaterio. Los ciclos anovulatorios crónicos
y los tumores funcionantes ováricos productores de estrógenos pueden
ocasionar una hiperplasia endometrial. Como estudios complementarios
se pueden considerar el ultrasonido pélvico, la histerografía y
la histeroscopia.
El estudio histológico del endometrio mediante biopsia de endometrio
o legrado uterino fraccionado es el método definitivo del diagnóstico.
Treinta por ciento de las hiperplasias no tratadas se pueden transformar
en adenocarcinoma de endometrio.
Cuando se ha diagnosticado hiperplasia en mujeres jóvenes, y considerando
que dos terceras partes de las hiperplasias no se malignizan y un
buen número de casos es regresivo, a esas pacientes debe administrarse
durante varios meses, progesterona o un progestágeno en la segunda
fase del ciclo. En mujeres perimenopáusicas, el legrado uterino
podrá ser suficiente, pero en pacientes con riesgo de desarrollar
un cáncer del endometrio debe realizarse una histerectomía. El criterio
terapéutico también debe basarse en la presencia o ausencia de atipias
celulares.
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