CÁNCER
DEL ENDOMETRIO
Es un padecimiento frecuente y por lo tanto toda mujer debe estar
informada de la posibilidad de padecerlo sobre todo si tiene factores
de riesgo (Cuadro
40).
Los tumores malignos del endometrio tienen una subclasificación
que toma en cuenta el grado de diferenciación de la neoplasia. La
Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia (FIGO) se
basó en el «sistema arquitectónico» considerando el porcentaje de
componentes sólidos del tumor (Cuadro
41).
La mayoría de los tumores malignos del endometrio se les diagnostica
cuando su grado de diferenciación es 1 (66 %). Los grados 2 y 3
se encuentran en la tercera parte (33%) de los carcinomas de endometrio.
De las variedades histológicas del cáncer de endometrio, la más
frecuente es la variedad endometrioide. Tiene cuatro variedades:
Adenocarcinoma ciliado, Adenocarcinoma secretor, Adenocarcinoma
papilar o velloglandular, Adenocarcinoma con diferenciación escamosa
y éste a su vez tiene dos variantes: Adenoacantoma y Adenoescamoso.
El adenocarcinoma de endometrio seroso se parece histológicamente
al tumor seroso del ovario; la variedad mucinosa es poco frecuente
y de buen pronóstico. La variedad de células claras es también poco
frecuente y tiene mal pronóstico (Cuadro
42).
El cuadro clínico del cáncer del endometrio corresponde a un episodio
de hemorragia uterina postmenopáusica de abundancia variable, desde
escasa a profusa. Como todas las manifestaciones del cáncer, hay
una etapa asintomática. La detección oportuna general de la enfermedad
y el estudio cuidadoso de las pacientes que tienen alto riesgo de
sufrir la enfermedad (véase párrafos anteriores: Factores de riesgo
en cáncer de endometrio) obligarán al médico a detectar la enfermedad
(Cuadro 43).
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Sólo
el estudio histopatológico del endometrio mediante biopsia o legrado
harán el diagnóstico definitivo.
Los estudios complementarios en cáncer de endometrio se
describen en el cuadro
44.
El tratamiento del cáncer del endometrio se aplicará de
acuerdo a la etapa de la enfermedad en que se le diagnostique.
A continuación se muestra la clasificación actual de la
Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia
que es la que debe aplicarse (Cuadro
45). Las clasificaciones previas ya no proceden. Esta
nueva clasificación se adoptó desde el año de 1989 y la
estadificación debe apoyarse por los hallazgos quirúrgicos.
Los hallazgos preoperatorios en TAC (tomografía axial
computarizada) o resonancia magnética (RM) apoyan o descartan
la posibilidad de invasiones o metástasis intrapélvicas,
metástasis a ganglios paraaórticos y al hígado (Fig.
14).
La histerectomía con criterio oncológico es el mejor tratamiento
para el cáncer del cuerpo uterino. La experiencia acumulada
orienta acerca de la conducta a seguir en el tratamiento
quirúrgico. Deben buscarse en cada caso los factores pronósticos
conocidos que se resumen en el cuadro
46.
Lo mejor es que ninguna mujer tenga cáncer de endometrio.
Los factores de riesgo para poder sufrir la enfermedad
son bien conocidos. Toda mujer tiene derecho y obligación
de saber los riesgos y cuidar su salud para que los riesgos
disminuyan. La obesidad debe combatirse y esta enfermedad
es un grave problema de salud pública. Ocurre lo mismo
con la diabetes mellitus. Cuando una mujer ha tenido una
menarca precoz, sin alarmarla, siendo aún joven, hay que
advertirle que debe vigilar su endometrio cuando llegue
al climaterio. |
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Los
tumores malignos del endometrio tienen una subclasificación
que toma en cuenta el grado de diferenciación de la neoplasia.
El cuadro clínico del cáncer del endometrio corresponde
a un episodio de hemorragia uterina postmenopáusica de
abundancia variable, desde escasa a profusa.
La histerectomía con criterio oncológico es el mejor tratamiento
para el cáncer del cuerpo uterino. |