Los
tumores más frecuentes del ovario son los que se desarrollan en el
epitelio superficial del ovario que tiene su origen en el peritoneo
primitivo que recubre la cavidad celómica y en el estroma adyacente
a este epitelio.
El epitelio celómico en la mujer tiene varias responsabilidades en
el desarrollo embrionario:
- Cubrir el interior de las trompas de Falopio (epitelio seroso)
(endosálpinx).
- Cubrir el canal cervical (epitelio mucoso) (endocérvix).
- Cubrir el interior del útero (epitelio endometrioide) (endometrio).
- Cubrir los conductos mesonéfricos (conductos del epoóforo, paraóforo
y conductos de Gartner) (células claras).
- Cubrir la vejiga (urotelio, epitelio transicional de la vejiga,
nidos de Walthard).
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Este
epitelio celómico es el que da lugar al crecimiento de los tumores
epiteliales y del estroma superficial del ovario. Cuando son benignos
se les conoce como adenomas; cuando son malignos se les designa como
adenocarcinomas y hay un estado intermedio que se llaman tumores de
bajo potencial maligno o tumores “frontera” entre lo maligno y lo
benigno o borderline malignant adenocarcinoma.
CUADRO CLÍNICO DE LOS TUMORES DEL OVARIO
Tal vez por ser los únicos órganos de la cavidad abdomino pélvica
que no tienen cubierta peritoneal, los tumores del ovario son asintomáticos
cuando son pequeños o de tamaño mediano (Cuadro
57). |
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El
mejor método para la detección oportuna del cáncer del ovario por
lo práctico y económico es el ultrasonido pélvico. |