PAC GO-1 Libro 8 Ginecología

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Entre los antecedentes personales no patológicos, aumentan el posible riesgo de cáncer ovárico cuando hay una alimentación rica en grasa de origen animal, cuando hay la costumbre de aplicar talco en la vulva, cuando no hubieron embarazos, cuando no hubieron lactancias, cuando se recibieron tratamientos crónicos con inductores de ovulación. La historia clínica puede darnos información de antecedentes que disminuyen el riesgo del cáncer del ovario como son la multiparidad, las lactancias, el uso de anticonceptivos anovulatorios, la ligadura de las trompas de Falopio y la histerectomía. La exploración física en toda paciente siempre debe ser completa de cabeza a pies. La búsqueda intencionada de ganglios supraclaviculares, axilares inguinales debe aplicarse siempre. La inspección, palpación, percusión y auscultación del abdomen con la idea de descubrir un tumor en el hemiabdomen inferior y descubrir también la presencia de ascitis, será siempre una buena disciplina clínica en la detección oportuna del cáncer del ovario. Lo mismo deberá tenerse en mente al efectuar la exploración ginecológica bimanual, abdómino-vaginal que debe incluir siempre un tacto rectal. Los quistes foliculares del ovario casi siempre son regresivos en el transcurso de uno a tres meses; su cápsula es muy delgada y a muchos ginecólogos nos ha ocurrido que en algunos casos se rompen con una facilidad extraordinaria al momento de estarlos explorando y la mayoría de las veces, sin ninguna complicación. Los tumores que pueden alcanzar grandes dimensiones son los tumores mucinosos.
Debe considerarse siempre la posibilidad de que un tumor del ovario sea maligno y además metastásico o secundario a un primario de la trompa de Falopio, del endometrio, de la glándula mamaria o, del tubo digestivo particularmente de un primario de estómago (tumor de Krukenberg) o de colon.
Antes de la menopausia, en términos generales los tumores malignos tienen una frecuencia de 15%. Después de la menopausia la frecuencia aumenta a 50%.
Una vez diagnosticada la existencia de un tumor del ovario en mujer mayor a 40 años, debe descartarse
la posibilidad de que sea cáncer y eso requiere estadificar la enfermedad quirúrgicamente. El médico que se va a responsabilizar del diagnóstico y en su caso del tratamiento quirúrgico asume una seria responsabilidad. El tratamiento dependerá de la etapa en que se encuentre el tumor, de la naturaleza histológica del tumor y del ADECUADO tratamiento quirúrgico que se aplique. Aquí cabe considerar la pericia o la impericia y la diligencia o la negligencia (Cuadro 61).
La paciente y sus familiares deben ser informados de la posibilidad de que exista un cáncer del ovario; de que hay un idioma universal aceptado por la medicina científica que obliga a todo médico a utilizar una clasificación de las etapas clínicas que puede tener la enfermedad en caso de que se confirme; de que en los ovarios hay la posibilidad de que existan diferentes variedades histológicas de la enfermedad y que para que se decida un tratamiento, la paciente tiene que ser intervenida quirúrgicamente para estadificar la enfermedad y de acuerdo a los hallazgos se procederá en consecuencia.
Se les informará que para aprovechar la estadificación quirúrgica de la enfermedad se podrá o no realizar de una buena vez la intervención quirúrgica que a juicio del médico convenga más.
Además se les informará a la paciente y sus familiares que podrá existir la posibilidad de tener que aplicar un tratamiento coadyuvante con quimioterapia y/o radioterapia.
Estarán bien informados de que será necesario evaluar integralmente la salud de la paciente, incluyendo rastreo de metástasis, valoración cardiovascular y de otros aparatos y sistemas que se juzguen necesarios. Que además la paciente será vista en consulta preanestésica y se tendrán que tomar todas las precauciones de internar a la paciente en un Hospital que cuente con Banco de Sangre, Terapia Intensiva, y Departamento de Anatomía Patológica.
Una vez diagnosticada la existencia de un tumor del ovario en mujer mayor a 40 años, debe descartarse la posibilidad de que sea cáncer y eso requiere estadificar la enfermedad quirúrgicamente.

CUADRO 60
ACTITUD CLÍNICA EN EL CÁNCER DEL OVARIO


Así como debe tomarse siempre una muestra para Papanicolaou del orificio cervical externo para la detección oportuna del cáncer cérvico uterino en mujeres que tienen relaciones sexuales, también en mujeres de más de 40 años, debe solicitarse siempre un ultrasonido pélvico para la detección oportuna del cáncer del ovario y del endometrio y, una mastografía para la detección oportuna del cáncer mamario.


CUADRO 61
CÁNCER DEL OVARIO


¡ .... Quien no tenga experiencia oncológica no debe responsabilizarse de la estadificación de un cáncer del ovario ni tampoco debe operar a una paciente con esta enfermedad....!

La impericia y la negligencia en un médico que no está preparado para tratar padecimientos oncológicos serán sufridas por una paciente el resto de su vida.

Además el médico se expone a ser demandado por irresponsabilidad profesional y tendrá que reparar los daños que ocasionó a la paciente.

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