Entre
los antecedentes personales no patológicos, aumentan el posible riesgo
de cáncer ovárico cuando hay una alimentación rica en grasa de origen
animal, cuando hay la costumbre de aplicar talco en la vulva, cuando
no hubieron embarazos, cuando no hubieron lactancias, cuando se recibieron
tratamientos crónicos con inductores de ovulación. La historia clínica
puede darnos información de antecedentes que disminuyen el riesgo
del cáncer del ovario como son la multiparidad, las lactancias, el
uso de anticonceptivos anovulatorios, la ligadura de las trompas de
Falopio y la histerectomía. La exploración física en toda paciente
siempre debe ser completa de cabeza a pies. La búsqueda intencionada
de ganglios supraclaviculares, axilares inguinales debe aplicarse
siempre. La inspección, palpación, percusión y auscultación del abdomen
con la idea de descubrir un tumor en el hemiabdomen inferior y descubrir
también la presencia de ascitis, será siempre una buena disciplina
clínica en la detección oportuna del cáncer del ovario. Lo mismo deberá
tenerse en mente al efectuar la exploración ginecológica bimanual,
abdómino-vaginal que debe incluir siempre un tacto rectal. Los quistes
foliculares del ovario casi siempre son regresivos en el transcurso
de uno a tres meses; su cápsula es muy delgada y a muchos ginecólogos
nos ha ocurrido que en algunos casos se rompen con una facilidad extraordinaria
al momento de estarlos explorando y la mayoría de las veces, sin ninguna
complicación. Los tumores que pueden alcanzar grandes dimensiones
son los tumores mucinosos.
Debe considerarse siempre la posibilidad de que un tumor del ovario
sea maligno y además metastásico o secundario a un primario de la
trompa de Falopio, del endometrio, de la glándula mamaria o, del tubo
digestivo particularmente de un primario de estómago (tumor de Krukenberg)
o de colon.
Antes de la menopausia, en términos generales los tumores malignos
tienen una frecuencia de 15%. Después de la menopausia la frecuencia
aumenta a 50%.
Una vez diagnosticada la existencia de un tumor del ovario en mujer
mayor a 40 años, debe descartarse
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la
posibilidad de que sea cáncer y eso requiere estadificar la enfermedad
quirúrgicamente. El médico que se va a responsabilizar del diagnóstico
y en su caso del tratamiento quirúrgico asume una seria responsabilidad.
El tratamiento dependerá de la etapa en que se encuentre el tumor,
de la naturaleza histológica del tumor y del ADECUADO tratamiento
quirúrgico que se aplique. Aquí cabe considerar la pericia o la
impericia y la diligencia o la negligencia (Cuadro
61).
La paciente y sus familiares deben ser informados de la posibilidad
de que exista un cáncer del ovario; de que hay un idioma universal
aceptado por la medicina científica que obliga a todo médico a utilizar
una clasificación de las etapas clínicas que puede tener la enfermedad
en caso de que se confirme; de que en los ovarios hay la posibilidad
de que existan diferentes variedades histológicas de la enfermedad
y que para que se decida un tratamiento, la paciente tiene que ser
intervenida quirúrgicamente para estadificar la enfermedad y de
acuerdo a los hallazgos se procederá en consecuencia.
Se les informará que para aprovechar la estadificación quirúrgica
de la enfermedad se podrá o no realizar de una buena vez la intervención
quirúrgica que a juicio del médico convenga más.
Además se les informará a la paciente y sus familiares que podrá
existir la posibilidad de tener que aplicar un tratamiento coadyuvante
con quimioterapia y/o radioterapia.
Estarán bien informados de que será necesario evaluar integralmente
la salud de la paciente, incluyendo rastreo de metástasis, valoración
cardiovascular y de otros aparatos y sistemas que se juzguen necesarios.
Que además la paciente será vista en consulta preanestésica y se
tendrán que tomar todas las precauciones de internar a la paciente
en un Hospital que cuente con Banco de Sangre, Terapia Intensiva,
y Departamento de Anatomía Patológica.
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Una
vez diagnosticada la existencia de un tumor del ovario en mujer mayor
a 40 años, debe descartarse la posibilidad de que sea cáncer y eso
requiere estadificar la enfermedad quirúrgicamente. |