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Cuando
se ha establecido el diagnóstico clínico de cáncer del ovario, hay
la necesidad obligatoria de etapificar (estadificar) la enfermedad.
La paciente y sus familiares también deben estar enterados de las
posibilidades de complicaciones transoperatorias y postoperatorias.
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Cuando
en la exploración ginecológica se ha descubierto un tumor en la zona
correspondiente a los ovarios, deben registrarse sus características
clínicas: localización, forma, tamaño, estado de la superficie, consistencia,
posibilidad de desplazamiento, relación con estructuras u órganos
vecinos, sensibilidad. Debe hacerse diagnóstico diferencial sobre
el órgano crecido en relación con los órganos vecinos, si es uni o
bilateral.
En general, los tumores bilaterales del ovario son malignos. Lo mismo
ocurre con la presencia de ascitis, que es poco frecuente en los tumores
benignos.
La imagenología (ultrasonografía, ecografía, acompañada de Doppler
a color, la tomografía axial computarizada TAC y la resonancia magnética
RM) aplicada al estudio de los tumores del ovario es de un valor insubstituible,
sobre todo cuando el estudio y su interpretación han sido hechos por
un verdadero experto.
Es indudable el valor diagnóstico de la laparoscopia acompañada de
lavado peritoneal, toma de biopsias y aspiración de quiste para estudio
citológico, biopsias de peritoneo en distintos sitios, y biopsias
de epiplon mayor.
Una vez establecido el diagnóstico de tumor ovárico con posibilidades
o certeza de que se trata de un tumor maligno, se debe planear el
tratamiento.
TRATAMIENTO DEL CÁNCER DEL OVARIO
Cuando se ha establecido el diagnóstico clínico de cáncer del ovario,
hay la necesidad obligatoria de etapificar (estadificar) la enfermedad
ya que el pronóstico está firmemente relacionado con el grado de avance
de la enfermedad. Lamentablemente la experiencia comprueba que solamente
la cuarta parte de las mujeres con cáncer del ovario se diagnostican
en la etapa I (Cuadro 62).
El único camino para diagnosticar definitivamente la etapa en la que
se encuentra la enfermedad es la cirugía. El médico y la paciente,
junto con los familiares de la enferma deben comentar la clasificación
de la FIGO. Las alternativas de practicar estudios imagenológicos
preoperatorios se adecuarán a cada caso en particular, pero aún contando
con ultrasonido pélvico y Doppler a color, TAC o resonancia magnética,
no se puede evitar el abordaje quirúrgico del abdomen para |
establecer
un diagnóstico definitivo de la etapa y la variedad histológica del
tumor.
A la paciente se le podrá decir “... señora, el tumor que se le ha
encontrado, tiene la posibilidad de tener células que no sean buenas
y es necesario aclarar esto. Si al operarla se encontraran células
anormales, le tendremos que hacer una operación considerable, por
eso tomaremos todas las precauciones para evitar complicaciones o
improvisaciones...” La paciente tiene que estar enterada de que una
cirugía oncológica por cáncer del ovario la inmensa mayoría de las
veces incluye: LAPAROTOMÍA MEDIA INFRA Y SUPRAUMBILICAL. No es recomendable
el abordaje con laparoscopio por la frecuente posibilidad de que los
cistadenocarcinomas se rompan y se disemine la neoplasia; estudio
citológico de ascitis; si no hay ascitis, lavado peritoneal del fondo
de saco de Douglas, del fondo de saco vesicouterino, de las correderas
parietocólicas y de los espacios subdiafragmáticos; inspección y palpación
COMPLETA del estómago, duodeno, yeyuno, íleon, mesenterio, ciego,
colon ascendente, colon transverso, colon descendente, sigmoides,
mesocolon, histerectomía total abdominal con salpingooforectomía bilateral
con extirpación intacta del (de los) tumor (es), omentectomía, exploración
quirúrgica de ganglios paraaórticos y pélvicos; biopsias en diferentes
regiones del peritoneo. Si se encuentra una carcinomatosis intraabdominal,
habrá que realizar cuidadosamente una cirugía oncorreductiva (citorreductiva)
que en ocasiones incluirá resecciones parciales de intestino o vejiga.
Los beneficios de la cirugía oncorreductiva (citorreductiva) están
ampliamente comprobados. La quimioterapia es más exitosa en pacientes
con cáncer avanzado a quienes se les hace una cirugía oncorreductiva.
La paciente y sus familiares también deben estar enterados de las
posibilidades de complicaciones transoperatorias y postoperatorias:
fiebre, infecciones, hemorragia, complicaciones pulmonares, problemas
cardiovasculares, enfermedad tromboembólica, complicaciones urinarias,
complicaciones del tubo digestivo, complicaciones neurológicas, complicaciones
de la herida quirúrgica, dolor postoperatorio, posible duración de
la hospitalización. |