HISTOGÉNESIS
DE LOS CÁNCERES DEL APARATO GENITAL FEMENINO. RESPUESTA
INMUNOLÓGICA
El cáncer es un fenómeno de autodestrucción en personas,
animales o plantas. El término cáncer deriva del vocablo
latino cancer y su diminutivo cancriculus,
que significa cangrejo, animal perteneciente a
la familia de los crustáceos. La analogía del término
está basada en la capacidad de preensión y fijación de
los crustáceos hacia lo que los rodea. La autodestrucción
rompe el patrón biológico armónico y equilibrado de las
células de un órgano estableciendo un crecimiento y multiplicación
celular atípico e incontrolado. Surge la formación de
nuevas células altamente diferenciadas de las originales
que se dividen anárquicamente (mitosis anormales);
el conjunto celular que se va involucrando crece sin límites
bien definidos infiltrando los espacios que dejan entre
sí los tejidos vecinos, logran penetrar a los vasos sanguíneos
y linfáticos y a través de la circulación viajan para
detenerse en lugares distintos y allí crecen con las mismas
características anormales (metástasis). Las células
cancerosas se comportan como verdaderos parásitos extrayendo
del organismo todo lo indispensable para poder subsistir
y reproducirse, vertiendo fuera de sí todo material de
su catabolismo que provocará la intoxicación cancerosa.
Los órganos del aparato genital femenino tienen mesénquima
y epitelios y pueden tener restos embrionarios. Los tumores
que crecen en el mesénquima se les conoce como sarcomas
y los que se desarrollan en los epitelios son los carcinomas.
Los epitelios tienen una membrana basal y el cáncer que
se encuentra limitado por esta membrana se le conoce como
carcinoma in situ y el que rebasa los límites de
la membrana basal se le designa como carcinoma invasor.
Cuando la invasión es mínima se le conoce como carcinoma
microinvasor.
En cualquier sitio del aparato genital femenino puede
crecer un tumor maligno. En todas las formas de cáncer
hay una predisposición genética que es el resultado de
una inadecuada actividad de ciertos genes. Esos genes
pueden alterarse por mutación o por agresión
de diferentes virus. En los cambios genéticos que
causan cáncer participan dos categorías de genes: los
protooncogenes y los genes supresores de tumor.
Los cambios en los protooncogenes ocasionan que una célula
normal se transforme en maligna por una sobre expresión
de los productos |
génicos:
cambios en la base de los nucleótidos, traslocaciones
cromosómicas y aumento en el número de genes. Los virus
tienen un papel importante en estos cambios y estos protooncogenes
en el genoma viral se denominan oncogenes. El alelo normal
de cualquier gene celular puede ser capaz de iniciar un
fenotipo canceroso. Los alelos genéticamente alterados
actúan de manera dominante frente a su alelo normal. Se
han logrado catalogar más de 60 protooncogenes, como por
ejemplo los oncogenes ras, spi1, sea,
e int2 del cromosoma 11 (Fig.
1). Entre los productos que secretan los protooncogenes
están receptores para factores de crecimiento celular,
diversas enzimas como las proteinquinasas, las guanosina
trifosfatasas (GTPasas) y otras que regulan la transcripción
del DNA y que explican el crecimiento y la multiplicación
celular anárquicos.
El papel normal de los genes supresores de tumor es prevenir el cáncer.
La inactivación o la supresión de estos genes favorece el desarrollo
del cáncer. Esto ocurre por mutación de los dos alelos de un gene,
o por mutación de uno o pérdida del otro gene supresor y actúan de
manera recesiva no dominante. Cuando menos se han identificado siete
genes supresores de tumor y se conocen como: RB1, WT1, TP53, APC,
NF1, NF2 y VHL (Fig. 1).
La pérdida de la función de los genes supresores de tumor facilita
el crecimiento anárquico de las células.
El proceso de transformación de una célula normal a una célula cancerosa,
es una secuencia de alteraciones celulares que perturban un tejido
estableciendo una lesión premaligna que acaba por establecer una hiperplasia
que se transforma en neoplasia y culmina con invasión y metástasis.
Se acepta que el macro y el microambiente participan en favorecer
cuando menos el 80 % del cáncer en los humanos. Hay agentes ambientales
plenamente identificados que son carcinogénicos como los tóxicos del
humo del cigarro que se absorben en el tracto respiratorio y se distribuyen
en todo el organismo, los rayos ultravioletas y los rayos X, los asbestos,
que directamente dañan el ADN, son mutagénicos y estimulan la proliferación
celular. Hay agentes endógenos que pueden ser mutagénicos como los
radicales libres de oxígeno. |
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El
cáncer es un fenómeno de autodestrucción en personas, animales o plantas.
Los órganos del aparato genital femenino tienen mesénquima y epitelios
y pueden tener restos embrionarios.
En cualquier sitio del aparato genital femenino puede crecer un tumor
maligno.
Se acepta que el macro y el microambiente participan en favorecer
cuando menos el 80 % del cáncer en los humanos. |