PAC INFECTO-1 A1

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    INMUNIZACIÓN PASIVA
La inmunización pasiva provee a las personas un suero con anticuerpos que previenen o curan enfermedades infecciosas.

La inmunización pasiva se emplea para aquellas enfermedades para las que no existen antígenos capaces de producir una inmunidad activa.

Gamma-globulina: se ha utilizado en niños expuestos al sarampión y a la hepatitis infecciosa, empleándose generalmente para la prevención de estas enfermedades.
La inmunización pasiva provee a las personas un suero con anticuerpos que previenen o curan enfermedades infecciosas. Puede inducirse mediante productos biológicos de origen heterólogo (sueros, antitoxinas) u homólogo (gammaglobulina normal o de tipo hiperinmune específico). Este tipo de inmunidad es temporal, y dura apenas unas semanas o meses. También se puede adquirir de manera congénita, cuando los anticuerpos son transmitidos por una madre inmune a su hijo, como sucede con la poliomielitis y la difteria, que es temporal, pero dura más tiempo que la protección obtenida por la introducción de un suero. Se administra generalmente en personas no inmunes que están expuestas a una enfermedad específica, cuando se requiere proporcionarles una protección inmediata. Por esta razón, no es posible utilizar la inmunización activa, debido al tiempo que se necesita para producir dicha inmunidad. El suero hiperinmune de animales fue de los primeros usados para curar infecciones específicas.
    La inmunización pasiva se emplea para aquellas enfermedades para las que no existen antígenos capaces de producir una inmunidad activa. Entre las sustancias que producen inmunidad pasiva encontramos:
  1. Antitoxinas. Las antitoxinas son sueros obtenidos de caballos, que fueron previamente inmunizados en forma activa contra ciertas enfermedades como la difteria o el tétanos. Estas antitoxinas se utilizaron en el pasado; actualmente es preferible la inmunización activa contra las dos enfermedades mencionadas, ya que su duración es más larga. Una desventaja de las antitoxinas es que el suero de caballo contiene una proteína extraña al hombre que puede sensibilizarlo y ocasionarle reacciones serológicas.
  2. Gammaglobulina. La gammaglobulina es una fracción proteica del suero humano; su contenido de anticuerpos es de 15 a 30 veces mayor que el del plasma mixto. Se ha utilizado en niños expuestos al sarampión y a la
hepatitis infecciosa, empleándose generalmente para la prevención de estas enfermedades.
c.
Suero hiperinmune. Se obtiene de personas que han padecido la enfermedad específica y cuyo suero contiene anticuerpos contra dicha enfermedad. Por ejemplo, el suero se usó como protección contra la tos ferina en niños que han sido expuestos al contagio y que no están inmunizados activamente y en el tratamiento de esta enfermedad.
d.
Suero de convaleciente. Se extrae de un paciente recién restablecido de una enfermedad infecciosa, el cual posee anticuerpos protectores en el suero sanguíneo. Éste al igual que la globulina gamma no contiene proteínas extrañas. Su desventaja es que el contenido de anticuerpos es incierto, difícil de obtener y debe administrarse en grandes dosis.
e.
Sangre entera. Así como con el suero de adultos, la sangre entera se utilizó cuando no se contaba con otro medio de protección. Generalmente era extraída de otro enfermo o de un pariente del paciente. La dosis media utilizada era de 20 a 40 ml; en niños solía producir edema y en ocasiones si no se absorbía rápidamente, se formaban abscesos. El contenido de anticuerpos era desconocido y existía el peligro de transmitir otras enfermedades si el donador estaba infectado.
f.
Extracto placentario. Los anticuerpos contra el sarampión se extraían artificialmente de la placenta y se utilizaron para producir protección temporal contra esta enfermedad. Su desventaja es que provocaba reacciones durante su aplicación y su ventaja es que era de fácil obtención y en cantidades mayores.
g.
Transmisión congénita. Los anticuerpos se transmiten de manera congénita a través de la placenta. Una madre que tiene anticuerpos protectores contra el sarampión o la difteria los transmite a su hijo, y el recién nacido se encuentra protegido contra estas enfermedades.

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