PAC INFECTO-1 A1

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Las preparaciones vacunales y toxoides también contienen otros constituyentes en un intento de aumentar la inmuno-genicidad y estabilidad, pero que también puede ser responsables de reacciones adversas.

Las vacunas vivas atenuadas tienen la ventaja de producir una respuesta inmunológica compleja simulando la infección natural.

Las vacunas de antígenos inactivados o purificados inducen respuesta únicamente a aquellos componentes presentes en la vacuna.

El desarrollo de una respuesta inmune generalmente requiere la interacción de linfocitos T con células procesadoras y presentadoras de antígenos.
   Las preparaciones vacunales y toxoides también contienen otros constituyentes en un intento de aumentar la inmunogenicidad y estabilidad, pero que también pueden ser responsables de reacciones adversas.1 Éstas incluyen:
  1. Líquido de suspensión, que pueden ser líquidos salinos o complejos que contienen constituyentes derivados de sistemas biológicos o medios en los cuales se produce la vacuna.
  2. Preservadores, estabilizadores y antibióticos, usados para inhibir el crecimiento bacteriano en cultivos virales o el producto final o para estabilizar antígenos.
  3. Adyuvantes, que aumentan la respuesta a los antígenos inactivados (aluminio, hidróxido o fosfato), o sea, que incrementan su capacidad para producir una respuesta inmunológica.
    Las vacunas con adyuvantes deben administrarse por vía intramuscular profunda; la inyección subcutánea o intradérmica puede producir inflamación local, formación de granuloma, o necrosis. Los médicos deben estar al tanto de los constituyentes de cada vacuna descritos en los paquetes.

TIPOS DE VACUNAS

Bases inmunológicas de la respuesta a las vacunas

Las vacunas vivas atenuadas tienen la ventaja de producir una respuesta inmunológica compleja simulando la infección natural. Debido a que la replicación del organismo y el procesamiento de antígenos semeja la del organismo natural, tanto las respuestas humoral como la mediada por células pueden generarse para una variedad de antígenos.
    Generalmente, la inmunidad inducida por una dosis de vacunas vivas atenuadas es de larga duración, posiblemente de por vida. La inducción de inmunidad por vacunas vivas puede ser inhibida por anticuerpos pasivos, ya sea por la adquisición transplacentaria de la madre o por recibir productos sanguíneos que contengan inmunoglobulinas; por lo tanto, asegurar una respuesta óptima
depende de asegurarse de que los anticuerpos pasivos hayan declinado. Además, debido a que la respuesta puede ser sólo de 90 a 95% después de una sola dosis, puede ser necesario un régimen de dos dosis para inducir niveles más elevados de protección en los niños o múltiples dosis para inducir esta respuesta a nivel de la comunidad y prevenir la diseminación de la enfermedad en la población expuesta.2
    Las vacunas de antígenos inactivados o purificados inducen respuesta únicamente a aquellos componentes presentes en la vacuna. Generalmente, son necesarias dosis múltiples, usualmente tres o más, para inducir niveles de anticuerpos satisfactorios que persistan por periodos largos; las dosis de refuerzo a intervalos más amplios (diez o más años) son necesarias para asegurar una protección duradera.
    La naturaleza de la respuesta depende del tipo de antígeno: la proteína (y glicoproteína) induce usualmente tanto respuesta humoral como de memoria (células T-cooperadoras) después de múltiples dosis, evidenciada por una respuesta más rápida e intensa con enfrentamientos antigénicos repetidos. Puede por conjugación de polisacáridos acarreadores proteicos inducir una respuesta inmune más fuerte en niños más jóvenes, así como también memoria inmunológica.2

RESPUESTA INMUNE A LA INMUNIZACIÓN ACTIVA

El desarrollo de una respuesta inmune generalmente requiere la interacción de linfocitos T con células procesadoras y presentadoras de antígenos (dendríticas o macrófagos).3-6 Ciertos tipos de antígenos (timo-independientes por ejemplo) pueden iniciar la producción de anticuerpos por las células B sin la ayuda de las células T, pero fallan en inducir una memoria inmunológica.
    La inmunidad mediada por células T es inducida después de la captura del antígeno por los fagocitos mononucleares o células dendríticas, que pueden aumentar con el uso de un adyuvante, seguido por el procesamiento y presentación del antígeno, en asociación con antígenos del complejo mayor de histocompatibilidad (MHC), a células T-cooperadoras.

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