PAC INFECTO-1 A1

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   Los niños que toman leche materna generalmente se enferman con poca frecuencia y cuando ello sucede, el pronóstico es benigno, el tratamiento es más fácil y además parecen ofrecer mayor resistencia a algunos padecimientos infecciosos.
   La composición química de la leche materna depende de diversos factores:
   1. La nutrición y el estado de salud de la madre, su alimentación y equilibrio endocrino y la edad de la lactancia. El calostro contiene mayor cantidad de grasas, de color amarillo atribuido a ellas, proteínas y sales minerales (Cl, K, Na, Fe, Cu y Ca), en vitaminas A, B1, B2, y C, pobre en niacina y vitamina K, no es homogéneo, presenta cospúsculos característicos de grasas, constituidos por macrofagocitos, y ligeramente laxante; se ha comprobado su riqueza en carotenos, en tanto que la leche tardía es relativamente más pobre en todos los componentes; la leche materna contiene inmunoglobulinas G, M y A, esta última en cantidades mayores en el calostro inicial, activa contra virus y bacterias, el factor bífico que favorece el desarrollo del bacilo bífico acidófilo que predomina en la flora intestinal del niño amamantado, títulos altos de anticuerpos a Shigella y algunas E.coli, lisozima que es bacteriolítica, el factor C3 del complemento, y lactocitos con poder inmunológico.
    2. La leche segregada en las primeras horas de la mañana es más abundante y proporcionalmente más rica en substancias orgánicas y minerales que la de la noche.
   3. La leche de madres desnutridas tiene menos proteínas y valor calórico.
   4. Contiene enzimas digestivas de tipos trípsico y lipasa. Los prótidos son de dos clases: la caseína y las proteínas específicas: la lactoalbúmina y lactoglobulina. La caseína se encuentra en proporciones menores que la lactoalbúmina; fosfoproteína de carácter ácido en combinación con el K, Na, y Ca.
   5. Las grasas de la leche se constituyen por grasas verdaderas, glicéridos de los ácidos oleico, linoleico, palmítico y esteárico. Se han encontrado fosfolípidos, especialmente lecitina y colesterol, que la hacen muy digestible y de la mejor calidad nutricional.
   6. La lactosa es el principal hidrocarbonado que no existe en ningún otro producto natural.
   La protección se establece para infecciones del tracto gastrointestinal, enfermedades diarreicas,1,2 enfermedades del tracto respiratorio, incluyendo la otitis media,3,4 bacteremia, meningitis 3,5 y enterocolitis necrozante.6 Protege a los niños contra patógenos específicos, incluyendo enteropatógenos virales, bacterianos, y parasitarios.7
   La protección contra enfermedades infecciosas es a través de una variedad de mecanismos complementarios,6-9 que incluyen la nutrición óptima, la reducción de la exposición a enteropatógenos, realza el crecimiento de microflora protectora y varios factores inmunológicos que incluyen anticuerpos secretores y substancias glicoconjugadas. Puede modular el desarrollo del sistema inmunológico de los infantes.
   Se recomienda como el mejor método para la óptima nutrición y salud infantil, para los primeros cuatro a seis meses de edad.10 En algunas circunstancias puede transmitir a un niño mayor riesgo de enfermedad infecciosa que protección.11
   En relación a la transmisión de microorganismos a través de la leche humana, se ha documentado acerca de: el virus de la inmunodeficiencia humana (HIV), el virus de células linfotrópicas T tipo 1 (HTLV-1), citomegalovirus (CMV), virus del herpes simple, virus de la hepatitis B, virus de la hepatitis C, virus de rubéola y bacterias.

PROTECCIÓN CONTRA AGENTES INFECCIOSOS

Diarrea infecciosa
La alimentación al seno protege a los niños contra infecciones del tracto gastrointestinal y enfermedades diarreicas;1-3 depende de la edad, y está más claramente establecida para niños menores de seis meses de edad.1
   Al comparar niños sin alimentación al seno con niños a quienes se administró leche materna, se establece una relación edad y efecto protector. La protección por la leche materna después de 12 meses de edad no se estableció. El decremento en la protección de la alimentación al seno con el aumento de la edad se explica por la combinación del incremento a la exposición a patógenos, decremento en el consumo de leche humana relacionada con otros alimentos, y el incremento de la inmunidad natural.16
La protección se establece para infecciones del tracto gastrointestinal, enfermedades diarreicas, enfermedades del tracto respiratorio, incluyendo la otitis media, bacteremia, meningitis y enterocolitis necrozante.


Al comparar niños sin alimentación al seno con niños a quienes se administró leche materna, se establece una relación edad y efecto protector.

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